jueves, junio 13, 2024

El Reino del Planeta de los Simios: La rebelión del cliché. Por Electrum

¿Acaso hay vida después de César? Esa es la incógnita con la que Wes Ball se enfrenta en «El Reino del Planeta de los Simios», una película que intenta sostener el peso de una franquicia legendaria sobre los hombros de un chimpancé novato llamado Noa (Owen Teague). Y si pensabas que los simios tenían problemas antes, espera a ver lo que hacen sin la guía de Andy Serkis.

La película comienza con una nota sombría, una coda de «La Guerra por el Planeta de los Simios» de 2017, pero rápidamente se olvida de la grandeza de César y nos lleva «muchas generaciones después» a un planeta gobernado por simios que han dejado de lado las enseñanzas benévolas del gran líder. Ah, pero no te preocupes, porque ahora los simios están tan ocupados con sus propios ritos de iniciación al estilo Joseph Campbell que ni siquiera tienen tiempo para reflexionar sobre la supervivencia o la coexistencia con los humanos.

Es flipante ver cómo Noa, Anaya y Soona se embarcan en una búsqueda para conseguir un huevo de águila, un ritual de mayoría de edad que, sinceramente, parece sacado directamente del guion de un episodio perdido de «Pokémon». Pero claro, la misión se tuerce, el huevo se rompe y Noa termina en una aventura nocturna para reemplazarlo. Y, como era de esperar, todo se va al traste cuando una tribu de simios violentos arrasa con su aldea, secuestra a sus amigos y familiares, y se los lleva a un destino desconocido. ¡Qué novedad en el reino de los clichés cinematográficos!

El gran dilema aquí no es si los simios y los humanos pueden coexistir, sino si la película puede decidirse entre ser una epopeya de acción o un drama introspectivo. Spoiler: No puede. El péndulo tonal oscila de manera desconcertante, brindándonos humor incómodo, romance inoportuno y más coincidencias inexplicables que en una película de Michael Bay.

Y hablando de personajes desechables, ¿alguien más notó la presencia completamente innecesaria de William H. Macy? Es como si el director decidiera incluirlo en el último minuto, solo para asegurarse de que nadie pueda quejarse de la falta de caras conocidas. Claro, los efectos especiales son impresionantes, y la visión de una Tierra cubierta de vegetación es tanto escalofriante como esperanzadora. Pero estos destellos visuales no compensan los grandes saltos de lógica y las coreografías de acción desordenadas.

Recordemos un momento a Andy Serkis, cuyo César trajo una profundidad emocional y una complejidad a la trilogía anterior que es completamente inalcanzable para Owen Teague. Noa puede ser un chimpancé con una misión noble, pero carece del carisma y la presencia necesaria para sostener esta secuela.

«El Reino del Planeta de los Simios» es como un «Juego de Tronos» después de la temporada seis: una promesa de grandeza que se desvanece en una maraña de tramas insatisfactorias y personajes olvidables. Y aunque la visión de una California devorada por la naturaleza es un espectáculo para la vista, no hay suficiente innovación para mantener el interés a largo plazo.

En resumen, si esperabas un regreso glorioso al universo de los simios, quizás debas moderar tus expectativas. Porque si algo nos enseña «El Reino del Planeta de los Simios», es que sin César, los simios están tan perdidos como los guionistas de esta entrega.

Soy Electrum…

Soy Electrum, el crítico de cine más sincero y sin pelos en la lengua desde Madrid. Series, videojuegos o películas, no importa; si no me convence, lo diré sin miedo. Las críticas no me asustan, solo me motivan a seguir así…

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