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Eliana Yunes: “El Festival del Cuento es un acto estético en su naturaleza, pero es político en su acción»

Yunes opina que si no se hubiera dedicado a la lectura, no podría existir como persona. “Quizás sería un árbol”, dice por el carácter contemplador. Dedicada íntegramente a la lectura, la brasileña conoce en profundidad las políticas de fomento de la lectura en América Latina, aunque no las españolas. Esto no significa que las desconozca del todo y piensa que, durante muchos años, el sur de América “miraba hacia España para todo”. Esto ya ha cambiado. Además añade que “el acto de leer en los libros nos prepara para leer mejor la vida”.

¿Recuerda cuál fue el primer libro que llegó a sus manos?

Sí, el primero de todos fue una historia de Andersen, ‘La pequeña sirena’. Recuerdo que tenía como 4 o 5 años. No podía leer todavía. Después, por mi propia cuenta, fue un libro de un autor brasileño, Monteiro Lobato. Era toda una colección de libros largos, muy largos y cuenta la historia de unos niños que se pasan las vacaciones en la finca de la abuela. La abuela es una persona muy chistosa, muy alegre… y que sabe mucho de la historia del mundo y de la literatura. Entonces por la noche les cuenta cuentos y durante el día los niños viven esos cuentos. Es fantástico.

Su trayectoria profesional gira en torno a la lectura. ¿Qué sería de usted sin ella?

Pienso que sin la palabra difícilmente existiría como persona. Quizás yo pudiera existir como un árbol, que es algo que me fascina también pero que está en total silencio y contemplación. Pero la palabra me abre mundos, me hace poner en contacto con las gentes. Esto hace que crezca como persona. Pienso que lo humano no está completo, que le falta crecer mucho más y, el arte en general y la literatura en particular, hace que crezcamos como humanos.

Más allá de la teoría está la práctica. ¿Son los festivales como este la manera más efectiva de fomentar la lectura?

Un festival de esta naturaleza es algo muy especial. Quizás, si hubiera un festival como este en cada municipio sería más fácil involucrar a las personas en una disposición permanente de estar frente a los demás. Digo esto porque este es un festival que no se hace solamente en salas cerradas, que no se hace en el escenario especial de una universidad o de una institución. Está en las calles y desde las calles es posible encontrarse a la gente, escuchar cuentos, manejar otras visiones del mundo y otros aspectos culturales. En este caso, trayendo personas de otras partes del mundo se facilita que aparezcan las diferencias, pero de buena voluntad. Las diferencias que agregan y no las que separan. Entonces me imagino que un festival como este es un acto

político, más que un acto estético. Es estético en su naturaleza pero es político en su acción.

¿Cómo valora la salud de las políticas públicas españolas para el fomento de la lectura?

No estoy capacitada para hacerlo. Mi interés sobre políticas de lectura, que es intenso, se concentró en Sudamérica. Desde Méjico hasta la Patagonia conozco lo que hacen, lo que dejan de hacer, cuando lo interrumpen, cuando vuelven… Pero de España no tengo tanta información. El tiempo en que estuve viviendo en España para un posgrado, veía que la lectura era una cosa de élite, de una élite intelectual. En general, la comprensión de lo que es la lectura es muy corta porque la gente se cree que la lectura está únicamente en los libros, en el material impreso… La lectura, por esto me encanta el festival de Los Silos, está en las plazas, está en las calles, está en los edificios, está en la arquitectura de la ciudad, está en el respeto que se tiene a la fauna y la flora de la localidad, cómo la gente se viste, cómo la gente se complace en recibir extranjeros o no… Creo que mientras que no comprendamos que el acto de leer los libros nos prepara para leer mejor la vida, lo que se hace en el campo de la lectura es muy poco. Hacen falta leer las relaciones que la ficción tiene con la vida. Creo que lo importante es entender lo que pasa alrededor mientras se vive.

¿Existen semejanzas entre las políticas de fomento de la lectura de España y Latinoamérica?

Creo que hay algunos intercambios de experiencias entre Brasil, Portugal; entre América Latina y España. Pienso que hubo un tiempo en que Sudamérica miraba hacia España para todo. Pero en los últimos 30 años, se ha desarrollado muchísimo la capacidad de pensar, escribir, contar y organizar políticas propias de cada país. Hoy creo que el punto común es que la lectura es parte del desarrollo social, político y también económico de las naciones. Otro punto común es la preocupación con la formación de mediadores. Este es un punto clave porque sin autoridades, sin personas con capacidad y conocimiento para ser el puente es más complicado. No solamente maestros y padres, pienso que toda la sociedad civil, incluso las autoridades públicas; tendrían que mantenerse informados de lo que pasa en el mundo, de las experiencias para que se pudiera tener un plan con mucho más énfasis en la cuestión ética y política de los pueblos.

¿Cree que lo digital le ha ganado la partida a la lectura?

No puedo negar el valor inmenso de la digitalización. No lo puedo negar porque creo que hay partes, hay espacios, lugares en el mundo donde por razones distintas, no llegan de otra forma las informaciones. Pero hay cosas muy estúpidas en estas plataformas, muy estúpidas. Por otro lado, hay cosas magníficas, hay películas extraordinarias, hay series muy interesantes,

humanizadoras, no como moralejas sino como actitud frente a la vida. Entonces, el problema es que no podemos dejar que los jóvenes y los niños tengan en sus manos sus teléfonos o que pasen todo el día con una nana que es la pantalla. Tenemos que estar con ellos y no para decirles qué ver y qué no ver desenchufar, sino para comentar, convivir. Para que oigan y puedan reflexionar sobre lo que vale la pena y lo que no. Pienso que el diálogo y la conversación puede ayudar mucho a las nuevas generaciones para hacer el mundo mejor.

¿Libro en papel o e-book?

Escribo en papel antes de ponerlo en el ordenador. De verdad. Escribo a mano, necesito un bolígrafo y un papel para escribir. Me encanta leer en papel. Mi hija me regaló un kindle, creo que lo he abierto en el último año 12 veces. Porque busco el libro, necesito oler el olor del papel, de sentir en las manos el papel. Seguro que mi nieto no lo hará, lo respeto. Pero tengo una necesidad de sentir el libro como algo personal, algo físico que yo pueda tener conmigo. Tengo un amor muy especial con el papel.

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