miércoles, julio 17, 2024

Patricia Martín Rodríguez, ingeniera nuclear y dibujante: “Coraje es un proyecto muy personal, hice lo que me dió la real gana”. Por Noé Ramón

La dibujante tinerfeña Patricia Martín Rodríguez parece acostumbrada a navegar entre contradicciones. Es ingeniera nuclear, pero disfruta con pasión de lo que hasta ahora era un hobbie: dibujar. Se confiesa una persona muy organizada pero Jonay, el protagonista de su primer trabajo, Coraje, es justo lo contrario, un caos andante que no puede controlar su ira. La pregunta recurrente es si estaría dispuesta a acabar con esta ristra de aparentes encontronazos y dar el salto sin red para dedicarse de lleno al cómic o a la ciencia. Y la respuesta invariable es que, por ahora, no. Su mente ordenada y casi alemana -como ella misma reconoce- le permite transitar de su trabajo oficial a las viñetas y regresar sin que suponga trauma alguno. Esta autora parece ser muy práctica y tener los pies en el suelo, lo que no quita que transmita auténtica pasión por la publicación de su primera obra, uno de los pocos comics manga hecho por canarios. Así lo explica.

-Soy una apasionada del manga y creo que se nota mucho. Coraje es la historia de Jonay, un joven de 29 años que es todo un desastre: tiene un grave problema para controlar la ira y vive atormentado por la convicción de ser mala persona. Ciertos acontecimientos lo llevarán a asistir a terapia grupal, donde conocerá a Airam y a Cho, dos tipos de moral dudosa que no le van a ayudar demasiado. La historia está ambientada en Canarias, como bien se ve en los nombres. Los modismos y expresiones nuestras son recurrentes, palabra guachinche incluida. Si eres de las Islas y te gustan los cómics seguro que te sacará una sonrisa y lo pasarás el doble de bien. Coraje nace de la pregunta sobre qué es ser buena o mala persona, y cómo la respuesta siempre será relativa. Me gustan las historias intensas emocionalmente, con el foco puesto en la psicología de los personajes.

-Has hecho tu vida en Barcelona y vivido en lugares como Milán o Madrid. Ahora regresas unos días a Tenerife donde naciste, con tu primera obra bajo el brazo para presentarla el próximo martes en la Librería Lemus.

¡Estoy súper emocionada! No soy nada introvertida, aunque muchos piensan que todos los dibujantes lo somos. Me encanta hablar en público, conocer gente nueva, dar entrevistas y por eso estoy disfrutando cada segundo de lo que está pasando. En Tenerife tengo a mi familia, así como amigos de toda la vida que vendrán a la presentación. Me encanta poder compartir con ellos la felicidad de este momento. La idea de la presentación es contar un poco de qué va Coraje, cómo ha acabado publicándose y que la gente haga las preguntas que quiera. Al final firmaré, garabatearé ejemplares y saludaré a viejos conocidos y a caras nuevas. Invito a todo el mundo que le gusten los cómics a que se pase el martes por Lemus, ¡no hay muchos mangas canarios en el mercado!

-El cómic acaba de salir. ¿Cómo han transcurrido estos días? ¿Cómo fue la gestación?

-Durante la pandemia retomé el dibujo. Con Coraje seguí una rutina bastante ordenada que trato de mantener cuando estoy metida en un proyecto: de lunes a viernes, al llegar de la oficina, puedo estar tres horas escribiendo o dibujando, que se pueden convertir en diez los fines de semana si estoy en modo torrente creativo. Soy muy organizada, por eso puedo compatibilizar las dos cosas perfectamente. Cuando acabé Coraje, lo envié a varias editoriales y mi sorpresa fue que, en poco tiempo, desde Drakul me llamaron y me dijeron que estaban interesados en publicarlo. El resultado es que, desde hace dos semanas, puede ser adquirido en cualquier librería del país o pedirlo por la web de la editorial.

-Por lo que veo te gustan tanto los asuntos científicos como los dibujos, dos mundos sin aparente conexión.

-Conexión ninguna. Estudié industriales en Madrid y me especialicé en energías e ingeniería nuclear. Me gustan las dos cosas, tanto el arte como la ciencia. En su momento elegí la última y dejé de lado el cómic por razones obvias. Como dije, durante la pandemia lo retomé y me marqué un plazo razonable para sacar este trabajo. Lo mandé a varias editoriales y en una semana la gente de Drakul me dijo que estaban dispuestos a publicarlo. Es una editorial que apoya a los autores españoles, son conscientes de lo precario que es el sector, quieren impulsar el talento nacional y publicar las obras si son de calidad.

-¿Estarías dispuesta a dedicarte sólo al cómic?

-Esa es una pregunta que me hacen mucho y mi respuesta es que si pudiera vivir igual a como lo hago ahora, quizá sí. Pero lo veo muy difícil. En España el sector no tiene la relevancia de Japón, Estados Unidos o Francia. Si vives del cómic en España es, normalmente, porque trabajas para editoriales de otros países. En cualquier caso, para decidirme tendría que ser la dueña absoluta y hacer lo que quiero y como yo quiero. Ser la responsable del arte y del guión. Ahí le daría una pensada, pero la verdad es que esa posibilidad no está ahora sobre la mesa. Me encanta la ingeniería y espero poder compatibilizarla con el cómic como hasta ahora.

-Creo que hay otra dibujante llamada Patricia Martín.

-¡Sí! Mi editor me recomendó que pusiera mi nombre con los dos apellidos para evitar confusiones.

-La verdad es que son totalmente distintas. Tu obra es en blanco y negro y ella es todo color.

-Claro, es otra Patricia Martín.

-También parece que tu personaje Jonay es lo contrario a lo que tú eres.

-¡Ja, ja! Sí, todo lo contrario. Nadie diría que lo he escrito yo.

-Supongo que estos últimos días habrán sido de vértigo.

-Es mi primera experiencia y todo está saliendo mejor de lo que esperaba. Estoy en una nube. Me alegro de que una editorial madrileña de calidad y chiquita, se haya fijado en una persona como yo que no era nada conocida. La conexión fue inmediata, me cogió por sorpresa.

-¿Cómo ha sido la recepción?

-Las reseñas y opiniones que he visto de gente interesada en mi trabajo son súper buenas, tanto en artículos como vídeos. Todos parecen estar disfrutando de mi trabajo.

-¿Y las ventas como van? ¿Te preocupan?

-Todavía es pronto y es una cuestión que lleva la editorial. Coraje es un proyecto muy personal y he hecho lo que me ha dado la real gana. Que se haya publicado y que pueda llegar a mucha más gente ya es más de lo que jamás había soñado. Las ventas son un añadido, no me preocupan. Lo que realmente me ilusiona es compartir mi historia con más gente y que entren en ella.

-Creo que en realidad se trata de dos números.

-Sí, el segundo (“Coraje. Las malas decisiones«) saldrá en marzo si todo va bien. La historia completa son los dos tomos, pero el primer volumen (“Coraje. Las malas compañías”) es una historia autocontenida y se puede leer por separado. En el peor de los casos, te deja satisfecho y en el mejor, ¡con muchas ganas de más!

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