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Aula de Cine de la ULL proyecta este miércoles 15 de enero la película «Rocco y sus hermanos»

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La proyección en V.O.S.E dará comienzo a las 19:00 en los Multicines Tenerife situado en el Centro Comercial Alcampo La Laguna

Sinopsis:

Rocco y sus hermanos (1960), dirigida por Luchino Visconti, es una de las obras cumbre del neorrealismo italiano. La película narra la historia de una familia del sur de Italia que se muda a Milán en busca de una vida mejor, explorando los conflictos entre tradición y modernidad, así como los lazos familiares que los unen y destruyen. Los cinco hermanos Parondi —Simone, Rocco, Vincenzo, Ciro y Luca— enfrentan desafíos relacionados con el amor, la rivalidad y la lucha por sobrevivir en una sociedad que cambia rápidamente. El triángulo amoroso entre Simone, Rocco y Nadia, una joven prostituta, desencadena tragedias que marcarán para siempre el destino de la familia.

RESEÑAS EN DIVERSOS MEDIOS

  1. Cahiers du Cinéma
    «Un retrato monumental de la Italia de la posguerra. Visconti combina la crudeza del neorrealismo con una tragedia de tintes operísticos, creando una obra tan desgarradora como universal.»
  2. The Guardian
    «Rocco y sus hermanos es un fresco épico sobre el amor y la pérdida. La actuación de Alain Delon como Rocco es inolvidable, mientras que Visconti disecciona con maestría las tensiones de una familia atrapada entre el progreso y sus raíces.»
  3. New York Times
    «Una obra maestra conmovedora y brutal que explora los vínculos familiares y las cicatrices emocionales que deja el paso del tiempo. Una película que redefine el significado de sacrificio.»
  4. El País
    «Con una intensidad que oscila entre la poesía y la violencia, Visconti crea un relato inolvidable sobre el desarraigo y el costo humano del cambio social. Un clásico indiscutible del cine europeo.»
  5. MUBI
    «Rocco y sus hermanos es un tour de force cinematográfico. Visconti entrelaza magistralmente el realismo social y el melodrama, creando un filme tan íntimo como monumental. Una obra que sigue resonando profundamente más de seis décadas después de su estreno.»

Las artes escénicas nos harán libres. A propósito del filme Las vidas de Sing Sing (Sing Sing, EEUU, 2024), de Greg Kwedar. Por Manuel García de Mesa

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1. LAS “LOCURAS” DE SING SING.

El 1 de octubre de 2005 la revista Esquire publicó el artículo The Sing Sing Follies, que puede traducirse como las “locuras” de Sing Sing, escrito por el periodista de investigación John H. Richardson. En él se da a conocer el programa de teatro RTA (siglas de Rehabilitation Through Arts, es decir, rehabilitación a través de las artes), algo exclusivo de la prisión de alta seguridad de Sing Sing, es decir, toda una «anomalía» en el sistema penitenciario estadounidense, al menos en el momento en que emerge. Dicho programa fue creado en 1997 (8 años antes de la publicación del mencionado ensayo). En el reportaje podemos apreciar que Richardson estuvo entre los convictos durante meses, para recoger y retratar la integridad del proceso creativo y personal de representación de una obra teatral dentro de los muros de una prisión de seguridad. El proceso, que posee un enorme componente de catarsis, transcurre desde el primer día de las audiciones para la siguiente representación, y concluye con la noche de estreno ante el público más exigente del mundo: la población reclusa de una prisión de alta seguridad.

En esas líneas periodísticas, atravesamos diversos instantes absolutamente decisivos en las vidas de los integrantes del programa. Se comienza una especie de inventario de posibles actores entre la población reclusa, que se presentan generalmente con sus apodos, no con sus nombres personales. Algunos de ellos están todavía en la fase de aceptarse a sí mismos. Es el primer día de las audiciones para una próxima representación. Algunos veteranos, junto a otros que llegan por primera vez, se encuentran en las mismas dependencias. Brent Buell parece llevar la voz cantante. Es dramaturgo y actor con bastante experiencia. El director de casting los empieza a examinar, a la manera de Norman Deale, el entrenador que interpreta Gene Hackman en el filme sobre la historia real del equipo de baloncesto de Indiana llegó a ganar el campeonato estatal en 1954, Hoosiers, más que ídolos (Hoosiers, EEUU, 1986), de David Anspaugh. Deale refiere cuando acude al gimnasio y se entrevista con los jugadores “Vamos a ver qué cartas me han dado”. La obra a representar se llama Breakin’ the Mummy‘s Code, escrita por Buell, acerca de seis convictos que escriben cada uno su propia obra y deciden despiezar cada una de ellas y fusionarlas en una comedia. Hay mucha variedad de vestuario que utilizar, de modo que en la obra se verán gladiadores, un espía con smoking, o a Hamlet, el Príncipe de Dinamarca. El siguiente paso es la asignación del casting correcto para cada uno de los actores, y una vez lograda esa hazaña, comienzan las primeras lecturas. Habrá mucho componente de improvisación y de “verdad” que transmita cada actor, de manera que se aceptan las propias contribuciones de cada uno al resultado común. Al fin y al cabo, hay mucho diálogo en la obra que narra las vivencias de unos actores representando una obra teatral. En ese proceso, cada uno de los actores comienzan a emerger y las propias historias personales salen a la luz, sus auténticos nombres, las circunstancias que los llevaron a prisión, su relación con los parientes más próximos, etc. Es en esos instantes cuando comienzan a improvisar, cantar, bailar, sintiéndose personas creativas, ganándose un poco de libertad en su mente, dentro de su terrible reclusión. Richardson cuenta algunas anécdotas que ocurren especialmente en la fase de ensayos, y concluye su maravilloso reportaje de 10 páginas, en la noche de estreno, como decíamos, justo antes de que se abra el telón.

Escena de la película Las vidas de Sing Sing

2. 20 MIL AÑOS EN SING SING. BREVE RECORRIDO POR EL CENTRO PENITENCIARIO EN EL IMAGINARIO COLECTIVO.

La página web del museo de la prisión neoyorkina de Sing Sing deja claro que los muros del centro penitenciario continúan asociados al concepto más radical de castigo y ejecución de la pena privativa de libertad en EEUU. Dentro del imaginario colectivo, el centro penitenciario es “La Bastilla Americana”, “La Casa del Miedo”, o “The Big House”. La reputación, en definitiva, era la de un lugar de espanto y terror. La vinculación con Nueva York era enorme, hasta el punto de que su población reclusa es en su mayoría urbanita. Tanto es así que, cuando al delincuente que cometía un delito en la ciudad de Nueva York, en Manhattan, Brooklyn, Queens o el Bronx, y se le condenaba, en cuanto se le empleaba la expresión Up to the river, es decir “río arriba”, ya sabía que iría a Sing Sing. El rotativo New York Times informaba de lo que ocurría en el mencionado centro penitenciario como parte de la actualidad local. Más de mil artículos vieron la luz entre 1858 y 1980 relatando hechos acontecidos extramuros del siniestro centro penitenciario.

Desde los primeros años de existencia como país, en EEUU se edificaron las primeras prisiones y se comenzó a esbozar algo parecido a una política penitenciaria. En la década de 1820, los primeros pasos hacia el sistema penitenciario, van fructificando a través de dos tipos de regímenes que durante algunos años compitieron entre sí. Por un lado, estaba el llamado régimen solitario, representado por la Prisión Eastern de Filadelfia, Estado de Pensilvania. El régimen era de estricto aislamiento y silencio, y las sanciones por romperlo eran durísimas. En el otro lado está el sistema congregado, o de congregación silenciosa, cuya representación máxima es la prisión de Auburn, en el estado de Nueva York. En este último sistema a los reclusos se les colocaba en solitarias celdas por la noche y se les ordenaba trabajar durante el día en silencio, con trajes a rayas y el paso cerrado y bien marcado, todo ello en los denominados grupos congregados durante el día. Fue el sistema que con Auburn y la inminente nueva prisión, se va a consagrar a lo largo del siglo XIX, sin perjuicio de que la prisión de Filadelfia continúa por supuesto en pleno funcionamiento. Eastern albergaría, por ejemplo, al gánster Alfonso Capone.

Entrado el año 1825, el estado de Nueva York decidió utilizar 20.100 dólares en comprar un terreno de unos 130 acres que bordean al Río Hudson, en la villa de Ossining, que en aquel momento se llamaba efectivamente, Villa de Sing Sing, y había sido fundada en 1813. En mayo de 1825, 100 presidiarios fueron elegidos de la referenciada prisión estatal de Auburn, para realizar los durísimos trabajos forzados de levantar una prisión de alta seguridad para albergar a delincuentes peligrosos. Para la construcción, los convictos tuvieron primero que excavar duramente en una cantera cercana para la extracción de mármol. Los 100 reclusos, que levantaron el primer nivel de la prisión en seis meses, fueron los primeros en ser alojados en él, para que continuasen edificándola.

El 26 de noviembre de 1828 comenzó a llegar la población reclusa del recién levantado centro penitenciario. En 1830 se construyeron otros dos edificios que forman parte de la prisión: uno contenía un hospital y una cocina y el otro una capilla con capacidad para 900 hombres. Altos y gruesos muros de color gris, por un lado, hacia el Rio Hudson y por otro a la vía férrea, torres hexagonales con un francotirador en lo alto de cada una de ellas, desaniman a cualquiera de intentar la huida. Los convictos vivían enjaulados como animales en celdas muy pequeñas, con suelos húmedos y fríos, y apenas se les daba comida y agua para sobrevivir. En esas circunstancias pasaban los años, igual de fríos y pesados que las piedras que componen sus inexpugnables fronteras, dentro de las cuales se fue edificando rápida e inexorablemente, una implacable leyenda negra. La brutalidad, casi medieval, en el trato hacia la población reclusa fue durante muchos años la moneda de cambio corriente.

Sin embargo, todo aquello podía empeorar. La prisión de Sing Sing, adquiriría un nuevo apodo a partir de 1891: “La Casa de la muerte”. El año anterior en la referida prisión de Auburn se había ejecutado a un asesino que había matado a su novia con un hacha a través de la aplicación de corriente eléctrica. Por decirlo de un modo diplomático, el sistema no funcionó y la prensa publicó que mejor habría sido ejecutarlo a él también con un hacha. Finalmente, y después de mucho insistir, el condenado murió en unas condiciones nada humanitarias. El 7 de julio de 1891 se decide probar la silla eléctrica de madera especialmente diseñada y recién instalada en la prisión que está río arriba. Harry A. Smiler es el primero en ser ejecutado. Ese mismo día se ejecutan a tres más. Las cuatro ejecuciones se llevan a cabo con total eficiencia. Las ideas de Thomas Alba Edison, a quien no le hacía ninguna gracia que se le vinculase con aquello, y George Westinghouse, dieron su fruto. Ante tamaña eficiencia, se decide que, desde 1916 todas las ejecuciones de Nueva York se unificarían y se llevarían a cabo en la prisión levantada en 1825. Se construyó incluso un nuevo pabellón al que se le llamó con el sobrenombre ya referenciado de La casa de la muerte. Para la historia del sistema penitenciario estadounidense la prisión de Sing Sing se convirtió rápidamente en “La Abanderada de la pena capital del mundo occidental”. 614 ejecuciones, que incluyeron 8 mujeres tuvieron lugar en el referido pabellón por electrocución entre 1891 y 1963. El pabellón contaba con su propio generador eléctrico para no detener las ejecuciones si había un apagón general. La historia de este centro penitenciario, en definitiva, está en el epicentro de la historia del castigo (casi en los términos del antiguo testamento) en EEUU.

Entre 1840 y 1877 encima del pabellón principal se instaló una prisión de mujeres en lo que se consideraba un experimento, que terminó en fracaso y se canceló.

Cierto es que a principios del siglo XX hubo varios cambios que marcaron cierta tendencia a dotar a las instalaciones de algo de humanidad. Se regula la entrada a calabozos, se valora la libertad de los reclusos a la hora de pasear por el patio, y se introducen actividades recreativas como el baseball, y así, por ejemplo, miembros del mítico equipo de los Yankees de Nueva York, jugaron algunos partidos contra los internos. En la primera mitad del siglo XX se construye una biblioteca, aulas, una barbería, etc. Sin embargo, tales circunstancias no lograron erradicar las realidades del día a día durísimo de la población reclusa.

El imaginario colectivo del siglo XX, sin embargo, fue colmándose de ejemplos serios y paródicos que fueron configurando, junto a la realidad misma de la prisión, pese a cierta humanidad emergente (al menos en comparación a sus comienzos), su siniestra leyenda. Entre el mediometraje silente Alias Jimmy Valentine (EEUU, 1917), de Maurice Tourneur y Una Terapia Peligrosa (Analyze This, EEUU, 1999), de Harold Ramis, los ejemplos son cuantiosos y muy populares. El centro penitenciario se fue convirtiendo en un popular plató de cine en la década de los años 30 y 40 del siglo XX. Películas como El Presidio (The Big House, EEUU, 1930), dirigida por George W. Hill, o Ángeles con caras sucias (Angels With Dirty Faces, EEUU, 1938), de Michael Curtiz, y especialmente, la que constituye durante muchos años la película de referencia de la prisión, 20.000 años en Sing Sing (20000 Years in Sing Sing, EEUU, 1932), de Michael Curtiz, son filmadas en aquellas décadas. Este último filme cuenta con el actor Spencer Tracy haciendo frente a una importante condena por atraco a mano armada e ingresando en la prisión cuya leyenda negra estaba en pleno apogeo en los años de estreno del filme. El cine de reclusos estaba seriamente vinculado al cine de gánsteres, de hecho, era una prolongación del mismo. El estudio Warner Bros. llegó a donar fondos para la construcción de un gimnasio en 1934. La imagen de la prisión que dejaron estas películas perdura hasta la actualidad. Una pequeña gran película que se va haciendo un hueco en la carrera de premios casi cien años después puede contribuir a cambiar las cosas.

Mientras tanto, los ejemplos de edificación cinematográfica de la macabra leyenda negra, continúan edificándose. En el mediometraje de 47 minutos, El Peregrino (Pilgrim, EEUU, 1923), Charles Chaplin, alias Charlot, es un presidiario que se fuga para eligiendo al azar sobre un mapa pone el dedo sin mirar en la prisión de Sing Sing, para simbolizar el terrible destino que le espera; En Ciudadano Kane (Citizen Kane, EEUU, 1940), el debut de Orson Welles en la dirección de cine, el magnate Charles Foster Kane amenaza a su rival político Jim Gettys con utilizar toda su influencia para enviarlo a la referida prisión si no se retira de la carrera para gobernador. La ira de Kane surge al decirle su oponente que iba a publicar unas imágenes que demostrarían su furtiva relación amorosa con Susan Alexander; Dentro de las actividades disfrazadas de comedia sofisticada que posee el filme Desayuno con Diamantes (Breakfast at Tiffany’s, EEUU, 1961), de Blake Edwards, Holly Golightly se escribe con un presidiario de Sing Sing al que va a visitar allí y se supone que es un pez gordo de la mafia que “financia” a la joven; Para alimentar la porción del implacable castigo intra muros de la prisión dentro de la referida leyenda macabra, en los años 80 del siglo XX, dos filmes de terror hacen truculentas referencias a las ejecuciones y sus consecuencias. Así el personaje central de Maniac Cop (EEUU, 1988), de William Lustig, es un policía asesinado por reclusos del centro penitenciario neoyorkino, que resucita como un asesino de policías en una película de mucho éxito que generó una saga compuesta por dos filmes adicionales. En Shocker, 10.000 voltios de terror (Shocker, EEUU, 1989), un psicópata asesino de familias que es asesinado y ejecutado en la silla eléctrica, llega a un pacto con el diablo, de modo que resucita renovado y con un poder eléctrico considerable renovando su ansia de matar. Toda una llamada de atención a la retirada de una muerte tan vil e inhumana como la silla eléctrica a través del terror más truculento; Probablemente la mención más contundente, excluyendo los delirios aterradores, en relación a lo que ocurría en la prisión de Sing Sing, viene de la boca del actor Harry Belafonte en el filme Apuestas contra el Mañana (Odds against Tomorrow, EEUU, 1959), de Robert Wise. Su personaje dice, en un momento determinado, respecto a otro convicto, que “le cambiaron el color cuando lo rehabilitaron en Sing Sing”.

En otros órdenes, José Feliciano hizo popular una canción La Cárcel de Sing Sing, donde un presidiario a punto de ser ejecutado en la silla, confiesa haber matado a su pareja (a la que todavía ama) y su amante, a quienes sorprendió juntos y dedica sus últimas palabras a su madre. Herman Melville, funcionario de aduanas en la isla de Ellis, y por supuesto uno de los grandes escritores de todos los tiempos, escribió Barthleby el escribiente, un relato insólito y fascinante sobre un escribano judicial publicado en 1853. En él se comenta que el personaje de Monroe Edwards murió de tuberculosis en la referida prisión. Algo habitual debido a las infrahumanas condiciones de la vida reclusa.

Como hecho histórico relevante, y se dio la oportuna crónica periodística, el tren funerario del presidente Abraham Lincoln se detuvo en 1865 en la prisión para repostar agua para la máquina de vapor. Se permitió a algunos guardias del penal acceder al vagón que albergaba los restos del presidente para presentarle sus respetos.

Entre la población reclusa de este centro penitenciario estuvo, por ejemplo, el gánster Salvatore Lucania, más conocido como Charles Lucky Luciano. Una de las ejecuciones más polémicas del centro, fue la del matrimonio compuesto por Ethel y Julius Rosenberg, acaecida el 19 de junio de 1953. Los Rosenberg ciertamente comunistas declarados y militantes, que fueron acusados de transmitir información a la antigua Unión Soviética en plena carrera armamentística nuclear, y condenados de manera injusta, como el paso del tiempo ha demostrado sobradamente a través de nuevas confesiones fuera de tiempo, años después, de los testigos de cargo en aquel juicio, dejando en evidencia la existencia tan solo de evidencias circunstanciales sin confirmación directa. Recluidos en el pabellón de la muerte desde 1952, los Rosenberg fueron los primeros civiles ejecutados por espionaje en la historia de EEUU. En el filme Daniel (EEUU, 1983), de Sidney Lumet, el actor Timothy Hutton interpreta al hijo de un matrimonio ejecutado en los años 50, claramente inspirado en el matrimonio Rosenberg. A través de sus ojos se cuenta la trágica historia, y se reflexiona acerca de cómo los actos de los padres influyen decisivamente en las vidas de los hijos. Como curiosidad, el fiscal del caso del matrimonio mencionado fue Roy Marcus Cohn, mano derecha del senador McCarthy en las famosas audiencias de la caza de brujas, emprendidas contra los simpatizantes de comunismo en los años 50. En la década de los 70 y 80 del siglo XX, Cohn fue, no sólo el asesor legal, sino el mentor de un joven millonario llamado Donald Trump. La vida y “gloria” del “personaje” fue contada en el filme Ciudadano Cohn (Citizen Cohn, HBO Films, EEUU, 1992), de Frank Pierson, con James Woods en el papel principal.

El 8 de enero de 1983, Sing Sing se unió al destino de otras prisiones como Alcatraz y Attica, que habían sufrido severos motines sofocados violentamente. Más de 600 reclusos se amotinaron, tomando a 17 oficiales como rehenes en un alzamiento que duró alrededor de 53 horas.

En 1989 el correccional de Sing Sing recibió un premio de la American Correctional Association por el cumplimiento de los estándares nacionales de salud, seguridad y programas que regulan la vida de los internos, entre otros aspectos.

Actualmente hay alrededor de 2000 presos en Sing Sing, y unos 1000 empleados a cargo de los diferentes pabellones. La prisión recibe unas 5000 visitas al mes.

En la actualidad existe un festival de cine documental en dicha prisión, donde se seleccionan largometrajes en esa modalidad que examina el jurado compuesto por internos de dicha prisión y otorgan premios al ganador. La primera edición de este festival tuvo lugar en 2024. En 2025, con ocasión al cumplimiento de los 200 años desde que la prisión fue erigida en Ossining, se inaugura el museo de conmemoración del bicentenario, con una serie de actos que incluyen discursos de las autoridades y personalidades célebres y la apertura de galerías de exposiciones con la idea de que el visitante sienta la experiencia inmersiva del día a día en dicho correccional.

Reparto de la película Las vidas de Sing Sing

3. ALGUNAS CUESTIONES DE DERECHO PENITENCIARIO ESPAÑOL.

Nuestro país ha pasado por una evolución histórica que ha demostrado la crueldad en el trato de los presos en nuestro país, con voces autorizadas que se han alzado en favor de una consideración menos degradante. Voces como la jurista y escritora gallega Concepción Arenal, cuyos principios, y estudios jurídicos configuran la médula espinal del sistema penitenciario español, o el político canario Ángel Guerra, que fuera director general de la política de prisiones justo con posterioridad a la dictadura de Primo de Ribera, y antes de la entrada de la República de 1931. Personas autorizadas como estas voces mencionadas y otras, defendieron de manera innovadora la empatía y reinserción de los presidarios en épocas pretéritas.

El sistema penitenciario español actual se pactó en la transición española y se edifica en torno al artículo 25 de la Constitución Española de 1978, luego desarrollado oportunamente por la Ley Orgánica General Penitenciaria de 1979 y su Reglamento. El párrafo primero del mencionado precepto constitucional, consagra el principio de legalidad, es decir que nadie puede ser condenado ni sancionado sin que exista una ley que prevea (tipifique) ese hecho como delito, falta (hoy delito leve) o disposición administrativa (que nunca puede ser privativa de libertad ex artículo 25.3). Consagra igualmente el 25.1 que, además, esa ley que prevé el hecho delictivo, tiene que estar vigente en el momento de su comisión (lo que entronca con el principio consagrado en el artículo 9.3 del referido texto, que regula la irretroactividad de las disposiciones sancionadoras no favorables, o restrictivas de derechos). Una vez sentadas esas bases, el 25.2 consagra los principios y bases que deben regir el sistema penitenciario español, pues, efectivamente dispone que las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad deberán estar dirigidas a la reeducación y a la reinserción social, prohibiendo expresamente los trabajos forzados. Seguidamente deja claro de manera expresa que aquel que esté cumpliendo condena en prisión gozará de todos aquellos derechos fundamentales (que no se vean expresamente limitados por la sentencia firme que los condujo a prisión y por la propia finalidad de la pena y lo previsto en la ley general penitenciaria). Igualmente se consagra el derecho de todo interno a un trabajo remunerado y a los beneficios de la Seguridad social correspondientes. Finalmente, el precepto reconoce el derecho al acceso a la cultura de los presos, así como el desarrollo completo de su personalidad mientras se cumple la condena.

Es importante dejar claro que el mandato constitucional de este precepto constituye un Derecho Fundamental, pero no con la protección que tienen por ejemplo el derecho a la libertad de expresión o a la inviolabilidad del domicilio. Es decir, los derechos del 25.2 no constituyen derechos a exigir ante un tribunal. El Tribunal constitucional, máximo intérprete y guardián de la constitución, ya se ha pronunciado al respecto sobradamente. Es decir, un ciudadano estará condenado al fracaso si acude a los tribunales a pedir, por ejemplo, no entrar a prisión argumentando que él ya está rehabilitado. A pesar de que tal circunstancia sea la real, y se pueda probar, el condenado a la pena privativa de libertad tiene que ingresar en prisión, y luego será el sistema el que, valorando las circunstancias concurrentes, decide si se está rehabilitado o no y preparado para vivir en semi libertad o libertad plena.

Tampoco la consagración del artículo 25.2 significa que un interno pueda demandar al sistema de instituciones penitenciarias exigiendo un puesto de trabajo. Éste y los demás previstos en dicho precepto, constituyen un derecho de aplicación progresiva, y su efectividad se halla condicionada a los medios de que dispone la administración penitenciaria en cada momento.

Y, finalmente, el precepto opera en este sentido de que no son derechos ejercitables ante los tribunales, en el tenor de que los fines de reinserción social no son los únicos fines de la pena. También la sociedad demanda que, ante una conducta antijurídica el IUS puniendi del Estado, debe de haber una “respuesta” prevista en el C.P. Una respuesta, por supuesto, adecuada, es decir, prevista en la ley, proporcional, justa y posterior, en su caso, a un procedimiento desplegado con todas las garantías. Es la manera de vivir en una sociedad tan garantista como civilizada. De este modo, los jueces o magistrados, los juzgados o tribunales de justicia, tienen atribuida la finalidad de garantizar a la sociedad y a la víctima de los delitos que la conducta típica y antijurídica de la persona, primero investigada, luego acusada y finalmente condenada, en su caso, recibirá una respuesta jurídica. La justicia posee en definitiva la potestad de aplicar el Ius Puniendi del Estado.

En consecuencia, la manera de entender los derechos consagrados en el artículo 25.2 de la C.E. ha de verse como principios de orientación, que presiden la política penal y penitenciaria. La orientación de la política penal, la aplican los jueces o tribunales (dependiendo del órgano competente para el enjuiciamiento), aplicando el código penal más favorable para el acusado en el momento de dictar Sentencia, y la pena proporcional adecuada de conformidad con las circunstancias del hecho y las personales concurrentes en el presunto autor de los mismos. La concurrencia de circunstancias atenuantes o agravantes o eximentes de la responsabilidad penal, deben valorarse igualmente. Finalmente, la Sentencia que pone fin al procedimiento, agotados los recursos e instancias existentes, con una condena o una absolución, debe de estar debidamente motivada o razonada (la persona debe de saber exactamente cuál es el razonamiento por el que el juez o tribunal lo consideran responsable, o inocente, de la comisión del hecho delictivo), y debe resolver todas las cuestiones planteadas por las partes.

Una vez concretada la pena específica en Sentencia firme, si la misma es privativa de libertad, el complimiento efectivo o la ejecución de la pena, pasa a depender de Instituciones penitenciarias, es decir del sistema penitenciario y las políticas penitenciarias. Todo ello de acuerdo con el mencionado artículo 25.2 de la Constitución, cuya literalidad y espíritu interpretado por el Tribunal constitucional, el más alto guardián de la norma superior del ordenamiento jurídico, pueden esgrimir dos modos de orientación:

I). Uno es con el compromiso de intentar lograr que el interno pase recluido en prisión el menor tiempo posible, es decir, minorar el cumplimiento efectivo de la pena. Para eso se diseña todo un sistema donde de entrada cualquier persona que ingresa en prisión pasa por la Junta de Tratamiento, compuesta por técnicos expertos: médico, psicólogo, jurista, etc. que clasifica al interno después de la primera entrevista y reconocimiento médico.

Se puede clasificar a la persona en uno de los tres grados que se establecen legislativamente. El primer grado está previsto para presos que han cometido delitos graves, para los considerarlos peligrosos, y conlleva importantes restricciones de derechos fundamentales, como aislamiento del resto de los presos y la imposición de fuertes medidas de vigilancia. En este sentido los presos condenados por delitos graves de terrorismo siempre han sido considerados presos peligrosos y tienen que cumplir un período de seguridad para valorar como se adaptan al entorno y al sistema.

El segundo grado es para la mayoría de los presos que entran en prisión. Conviven normalmente con el resto de los internos, sin crear peligros para nadie, pero no están preparados aún, según la Junta de Tratamiento, para vivir en semilibertad.

Finalmente, los presos clasificados en tercer grado son considerados en capacidad para vivir en semilibertad y, por tanto, pueden optar a permisos penitenciarios. Los permisos pueden suponer entrar y salir el mismo día, a pernoctar fuera de la prisión, según la evolución y circunstancias concurrentes.

El siguiente status es el de Libertad Condicional, donde el interno sale del establecimiento penitenciario con normalidad, debiendo cumplir unos requisitos periódicos de cierto control que no menoscabe su dignidad hasta pasar a la plena libertad.

Los presos condenados a la pena de prisión permanente revisable, deben haber tenido un cumplimiento efectivo de al menos 15 años para poder optar a permisos penitenciarios. Si la condena a Prisión Permanente Revisable es por delitos de terrorismo, serán 20 años.

II) La otra manera en que opera la orientación de la política penitenciaria es proporcionando los medios adecuados para la reinserción del penado, es decir, la aplicación de lo que se denomina Tratamiento Penitenciario. En este sentido, cada preso posee un expediente coordinado por la Junta de Tratamiento, que establece un programa individualizado para cada interno, y que requerirá siempre las específicas actuaciones que los expertos consideren aplicables a la persona concreta.

En este sentido, la estructura de la aplicación de las políticas penitenciarias trasciende de prisión, pues las resoluciones administrativas de la Junta de Tratamiento (La denegación de una clasificación en tercer grado, o de un permiso, por ejemplo) pueden ser recurridas ante el Juez de Vigilancia Penitenciaria, que hace una función de catalizador de los derechos de los internos recluidos en centros penitenciarios. Es perceptivo siempre el informe del Ministerio Fiscal como garante del cumplimiento de la legalidad antes de que el juez resuelva. La resolución del Juez de Vigilancia es apelable ante la Audiencia Provincial, a reparto a la Sección de la misma que por riguroso turno corresponda. El Auto que dicte la Audiencia Provincial puede ser recurrido en Amparo ante el Tribunal Constitucional si ha habido alguna vulneración de Derechos Fundamentales debidamente invocados, que posea especial trascendencia constitucional.

El cumplimiento de las penas privativas de libertad viene igualmente amparado por el respeto de la dignidad personal y de los referidos derechos a la reeducación y reinserción, evitando las consecuencias desocializadoras y estigmatizantes inherentes a toda condena.

Finalmente, en nuestro ordenamiento a la salida de prisión es importante tener en cuenta que instituciones penitenciarias garantiza el inequívoco mandato de plena reintegración de los derechos de los ciudadanos, y la prohibición expresa de que los antecedentes penales puedan actuar como factor discriminatorio tanto a nivel social como jurídico.

Imagen de una de las obras interpretadas por el proyecto Teatro Yeses en Madrid.

4. EL TEATRO YESES. TODO UN PRECEDENTE EN ESPAÑA DEL RTA.

Doce años antes del nacimiento del RTA en el centro penitenciario de Sing Sing, nuestro país ya desarrollaba un proceso novedoso en torno al poder redentor de las artes escénicas. 1985. Madrid. Yeserías, la antigua cárcel de mujeres. Nace la compañía Teatro Yeses, compuesta en un principio exclusivamente por las internas de dicha prisión. La compañía pasa, con las propias instalaciones penitenciarias, al Centro de Carabanchel Mujeres, para quedarse instalada en el Centro Penitenciario de Madrid I Mujeres de Alcalá de Henares. Comenzó como uno más de los talleres carcelarios, pero, rápidamente, la energía de aquel ecosistema dejaba claro que vino para quedarse. La realidad y el paso del tiempo han puesto de relieve que la experiencia se convirtió en un gran éxito, con clara vocación de continuidad y permanencia. A partir de que se edificaron las bases, se han desarrollado muchísimas puestas en escena, siempre a la búsqueda de mayores retos, pues la complejidad técnica y artística de cada representación va in crescendo, trascendiendo rápidamente del teatro amateur.

La visibilidad comienza a llegar en 1990, con el texto propio Mal Bajío (Escenas de una cárcel de mujeres). Con esta obra obtienen el premio Calderón de la Barca que otorga el Ministerio de Cultura del Gobierno de España al mejor texto dramático. La recepción de diferentes subvenciones a partir de este momento, permite el estreno fuera de los muros fríos de la prisión. La Sala Galileo de Madrid fue el primer lugar de la escenificación exterior. Luego vino una gira con esa obra por diversas comunidades de España. Mal Bajío supone el comienzo igualmente de la colaboración de las actrices que cumplen condena con actores profesionales. La cooperación fue tan fructífera que por supuesto se repitió posteriormente. Fuera de Quicio de José Alonso de Santos, constituye la siguiente colaboración con actores profesionales, obra que volverán a representar en enero de 2003 en Madrid y en 2004 por toda España. Desde finales de los años 90 colaboran regularmente con el Teatro Yeses actores consagrados como Jaime Blanch, Manuel Galiana, Juan Luis Galiardo o Loles León.

Durante los años 90, las internas representan multitud de obras emblemáticas. La Orgía de E. Buenaventura, Marcado por el típex de Antonio Onetti, Bajarse al moro de Jose Luis Alonso de Santos y La Isla amarilla, de Paloma Pedrero son algunos ejemplos contundentes de la profesionalidad del capital humano que compone el Teatro Yeses. La Asamblea de mujeres, de Aristófanes, que en 1998 participa en la Muestra Internacional Alternativa y Farsas y otros Pervertimientos, representada en 1999, nada menos que en el Teatro Albéniz de Madrid, en ambos casos con posterior gira por la Comunidad de Madrid, constituyen los logros que cierran el milenio.

Marzo de 2000 es la fecha elegida para el estreno en el Teatro La Latina de Madrid de la obra La Balada de la Cárcel de Circe, escrita por Elena Cánivas, la directora del grupo escénico, junto a dos de los actores que son habituales colaboradores: Rubén Cobos y Juan Carlos Talavera. Es una obra de actores de teatro carcelario interpretando, precisamente, a actores de teatro carcelario, pues un grupo de presas van a representar una obra teatral, partiendo de sus propias vivencias en el grupo de Teatro Yeses. De esta manera, se representa ante la sociedad la realidad del específico día a día de privación de libertad, así como su evolución y proceso de redención personal.

Mayo de 2000 asiste a uno de los más heroicos actos de esta compañía teatral. Realizan su primera salida internacional. El Teatro Yeses participa en el Encuentro Europeo de Teatro y Prisión, celebrado en Berlín, con la responsabilidad de representar a España. El espectáculo fue interpretado por las actrices españolas en tres idiomas: español y fragmentos en inglés y alemán. La expectación en la capital de Alemania era máxima. En tierras germanas el Teatro Yeses se erige en la única formación de mujeres, además del único grupo teatral europeo que contaba con la colaboración de actores profesionales y música en directo. Es, por tanto, la primera formación de estas características que trasciende de las fronteras españolas.

La obra La Noche de Sabina, de Ignacio del Moral es representada el 5 de marzo de 2001 en el teatro Muñoz Seca de Madrid, con la presencia del autor y llevando la obra de gira por la Comunidad de Madrid como uno de los actos de conmemoración del Día Internacional de la Mujer. El Teatro Pavón de Madrid es la sede elegida para la representación el 4 de marzo de 2002 de Retazos de amor y desencuentro, una dramaturgia teatral que constituye el mestizaje de cuatro piezas de diferentes autores.

El Teatro Yeses celebró los 20 años de existencia en 2005 con la presentación del libro Veinte años no es poco. Obras como Ahora que vamos deprisa vamos a contar verdades, Historias de la tierra y de las nubes, Volando entre los clásicos, o Aquí hay mujeres de armas tomar, representadas entre otras obras, en el período entre 2011 y 2016. En junio de 2016, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid conmemoraron los 30 años de existencia en un acto presentado por Pepe Viyuela y Loles León. En septiembre de 2016, El Teatro Yeses es convocado a Las Jornadas de Puertas Abiertas del Tribunal Supremo 2016, donde efectuaron el montaje escénico Micro juicios teatralizados. En 2023, Hijas de la comedia, una obra de Julieta Soria, supuso una visión novedosa de algunos clásicos teatrales. 2024 es el año de estreno de La traición en la amistad, adaptación de Julieta Soria de la obra de María de Zayas. Han participado igualmente en el Homeless Film Festival de Bilbao, el Festival Clásico de Alcalá, el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro y el Certamen de Teatro Clásico de Toledo, entre otros.

El compromiso de representar obras de teatro clásicas, en permanente dialogo con la actualidad y obras de dramaturgas de la modernidad, continúa plenamente vigente entre las intrépidas figuras que componen este singular ecosistema, que ha redimido claramente a una porción de población reclusa femenina, entregadas en cuerpo y alma a un proyecto que no solo ha mejorado sus vidas y las ha devuelto a la sociedad, sino que ha mejorado la vida de la población española.

Ilustración: the Prison At Sing Sing, Nueva York.

5. LAS VIDAS DE SING SING. INTROSPECCIÓN EN LA VERDAD INTERPRETATIVA COMO REDENCIÓN PERSONAL.

En la página web del museo del centro penitenciario de Nueva York, se habla del RTA, y se le define de la siguiente manera:

La RTA no es una actividad que se realiza sin cita previa. No se trata de convertirse en actor. RTA es un compromiso con una comunidad de iguales que utiliza las artes como herramienta de apoyo al crecimiento emocional, social y cognitivo. (1)

El realizador estadounidense Greg Kwedar había dirigido un atractivo y modesto filme ambientado cerca de la frontera de EEUU con Méjico, Transpecos (EEUU, 2016). En 2017 trabajaba en un cortometraje documental sobre una prisión en el estado de Kansas. Paseando por las dependencias del centro penitenciario, se fijó que en una celda tuvo lugar ante sus ojos una escena de la realidad. Un convicto cuidaba a un perro de rescate, en lo que objetivamente era un acto de empatía, afecto y compasión. A Kwedar ser testigo de tal circunstancia, no sólo le desmontó sus propias expectativas sobre las personas encarceladas, de acuerdo con la imagen construida por el cine americano. Es que, además, le hizo reflexionar acerca de la durísima historia de los correccionales en su país y sobre la realidad de que se hacían cosas diferentes en prisión a las que se pensaban, o a las que se habían recreado previamente. Esa misma noche en su habitación de hotel, tecleó en Google “Who is doing things differently in prision”, es decir, “¿Quien hace las cosas en prisión de manera diferente?”. El cineasta aterriza en su habitación ávido de saber de programas penitenciarios que de alguna forma ofrecieran un prisma de humanidad de las prisiones estadounidenses. Y se encontró con el RTA y por supuesto con el artículo de John Richardson, que cayó en manos del cineasta en el momento perfecto. Esa misma noche envió el artículo a Clint Bentley, su guionista. Además de quedarse ambos absolutamente prendados, rápidamente contemplaron mentalmente las infinitas posibilidades para una película. El camino no fue fácil. El viaje emprendido por Kwedar, Bentley y la productora Monique Walton, duró desde aquella noche de 2017 hasta que estrenaron el filme a finales de 2023.

Acostumbrado a utilizar actores sin experiencia, la idea de hacer un filme sobre presidiarios montando una obra de teatro en una de las prisiones más sórdidas de su país, le atraía demasiado. El libro escrito por Brent Buell (excelente Paul Raci en la película) sobre su experiencia como director de obras de teatro para el RTA ayudó muchísimo a la escritura del guion. Desde el principio quedó claro que habría un maridaje entre el estilo documental, pero también la técnica narrativa cinematográfica. Lo siguiente, por supuesto tenía que ser ir conociendo a todos los implicados en el RTA e impregnarse del proceso creativo. Las elecciones correctas, la implicación de los personajes auténticos, y más adelante de actores como Colman Domingo, y la decisión de rodar en una prisión real, devinieron en esenciales durante el proceso creativo. Efectivamente, en el filme vemos a algunos de los actores teatrales participantes del proyecto RTA, y que han sido parte activa en el proceso creativo del filme, al que aportan lecciones de vida propias y a los que el cineasta garantizó que se sintieran cómodos para comunicar cuando algún texto o situación les parecía forzada y para que hicieran cualquier aporte alternativo. La expresión de Brent Buell, de que se dejen llevar por el proceso, que les indica a los personajes del filme, de alguna manera fue la consigna igualmente de Kwedar a su equipo actoral. En consecuencia, hubo un modelo horizontal de trabajo. La interpretación en este filme es un proceso comunitario. Todos los actores cobraron el mismo salario y se partía en los ensayos y filmación de un principio muy claro: todos ellos poseen el mismo valor intrínseco en todo momento.

Otra de las grandes decisiones a la hora de afrontar la realización de este modélico largometraje es la filmación en celuloide, no con cámaras digitales, sino combinando el formato de 16 y 35 mm, cuidando al máximo la iluminación en interiores y exteriores, confiriendo a la imagen una textura especial, añeja, y muy cinematográfica. Hoy en día se hace muchísimo cine utilizando celuloide y formatos ya desestimados en líneas generales. Entre otras razones porque la inmensa mayoría de salas de cine exhiben en digital, de modo que de una manera o de otra, la generalidad de las películas se termina viendo por los espectadores en formato digital. Además, muchos filmes se exhiben, aún en los cines, en un formato más próximo a los grandes televisores que a las propias pantallas de cine, con vistas a su inmediata exhibición en plataformas. Sin embargo, afortunadamente repartidos por el mundo y especialmente en países anglosajones, hay una proliferación de salas de cines, que albergan filmotecas y festivales, que resisten, cuan ‘aldea gala’ al invasor digital, y mantienen (y hacen de ello un baluarte), sus proyecciones en formato celuloide. Aún es posible visualizar grandes clásicos en 70 mm y con sonido estereofónico, es decir, como fueron concebidos en su día. En esta línea, filmes actuales como Anora (EEUU, 2024), de Sean Barker, o The Brutalist (EEUU, 2024), de Brandy Corbet, y en general los filmes de Richard Linklater y los de Christopher Nolan, se han filmado en celuloide. El galardonado filme de Corbet, incluso, se ha filmado en el extinto sistema de Vista Visión. Pues en esa línea, y aunque el destino final sea una sala con proyector digital, el esfuerzo de ciertos cineastas y sus grandes decisiones (tomadas por auténticos artistas amantes del cine), se pueden percibir y apreciar en mayor o menor medida, en la penumbra de una sala de cine.

Las Vidas de Sing Sing, se estrenó por primera vez modestamente a finales de 2023. Los sucesivos estrenos por su país y en el resto del mundo, han motivado reacciones. La más llamativa es que se ha ido colando de rondón en la carrera de premios de la industria de EEUU en 2024. En esta línea ha tenido Nominación al Globo de Oro al mejor actor, tres nominaciones a los Independent Spirit Awards, Los Satellite Awards (premios de la prensa internacional), una nominación a los premios del gremio de actores. Igualmente ha sido considerada en los premios anuales de la National Board of Review (La asociación de críticos de cine estadounidenses), La Asociación de críticos de cine de Los Ángeles, la de Chicago, etc. Han coincidido en nominar al actor principal, Colman Domingo. La mayoría de las veces, también su realizador, y ambos guionistas, han sido mencionados y considerados, compitiendo de tú a tú con los pesos pesados de la temporada. Domingo brinda una de las mejores interpretaciones vistas en una pantalla de cine en los últimos años. Al actor lo hemos podido seguir, por ejemplo, en la serie Fear the Walking Dead (AMC, 2015-2023), y filmes como Lincoln (EEUU, 2013), de Steven Spielberg, Selma (EEUU, 2014), de Ava DuVernay, Los blues de Beale Street (If Beale Street Could Talk, EEUU, 2018), de Barry Jenkins, y sobre todo en Rustin (EEUU, 2023), de George C. Wolfe, por la que fue nominado al Oscar al mejor actor, entre otras muchas.

El filme se va ganando con cada exhibición un merecido prestigio de filme humanista que trasciende del mero buenismo para consagrar lo que realmente es una gran manera de redención personal. Las Vidas de Sing Sing se convierte en un filme franco, muy directo y emotivo, que rezuma autenticidad y honestidad. Se agradece el camino elegido. Lejos de erigirse en una muestra adicional de la habitual mirada del cine americano a los centros penitenciarios, la de la prolongación del cine de gánsteres como el mencionado emblemático filme de Curtiz con Spencer Tracy, o los múltiples filmados en formato thriller, narrándonos la historia del hombre inocente, o de presos amenazando a otros, oficiales y alcaides corruptos, altercados en el comedor, o presidiarios haciendo series imposibles de levantamiento de pesas en el gimnasio, entre otros clichés.

Lejos de estos temas, que asoman simplemente en algún momento del comienzo o durante la trama del filme de Greg Kwedar, pero colocados con gran inteligencia, como analizaremos, el filme pretende abordar el poder y el derecho a la redención, a la dignidad y a la humanidad perdidas, en un proceso claramente catártico, a través de las artes escénicas, expresando vulnerabilidad donde suele haber tan solo dureza y agresividad. El gran tema del filme, en definitiva, afecta a la necesidad del reconocimiento de la humanidad que hay en las personas, tratando de cambiar la manera tradicional de ver a las personas condenadas y que ingresan en prisión, lo más lejos posible de la marginalidad. Lo importante, parece decirnos el filme de una manera bastante sutil, es que lo importante no es lo que hicieron (los hechos que los condujeron a prisión), sino lo que pueden hacer ahora en el momento presente. En la pandemia, a muchos de los que estuvimos confinados en nuestras casas, la cultura: ver cine, leer libros, escribir y publicar, nos salvó la vida y nos salvó de perder la razón. El arte escénico obra el mismo milagro para las almas de Sing Sing.

En este filme, las escasas dosis de violencia suelen provenir de actos de tremenda frustración personal cuando en ciertos intentos de lograr recuperar algo de humanidad, el propio sistema aplasta toda expectativa. Así el personaje principal John “Divine G” Whitfield (Colman Domingo) en un momento determinado estalla en gritos y desafíos a otro convicto y a punto está en agarrarse en una pelea justo después de la magistral secuencia de la Vista o Audiencia para valorar su petición jurídica de indulto, expuesta en unos términos absolutamente frustrantes. El convicto ha preparado meticulosamente su propia petición, inmerso en la sección legal de la biblioteca antes de que comience el filme. Ha agotado todos sus recursos económicos en un laberinto legal de apelaciones que no han llegado a ninguna parte concluyente. En ese momento, en la secuencia de la vista, y solo entonces, descubrimos que es muy posible que Whitfield sea inocente y que su condena de 25 años a perpetua (lleva desde 1988 en prisión), sea un castigo injusto. Una grabación, la de un testigo que, según él, lo exonera, no puede ser traída a la audiencia, literalmente porque Fiscalía no responde a las llamadas y además la persona que efectuó la grabación ya ha muerto y no hay forma de adverar su testimonio. La propia situación, y como el actor, y por ende su personaje, es soportada y encajada en un primerísimo plano, en uno de los grandes instantes del cine actual.

Actor Colman Domingo en los Premios Globos de Oro

En este sentido, Kwedar desde la imagen, y desde el guion escrito con Clint Bentley tratan de buscarle a los personajes a través del teatro un escapismo momentáneo a la realidad del día a día de una prisión como Sing Sing. El cine está lleno de ejemplos de este tipo de escapismos, que van desde los presos que viven en su mente y por tanto consiguen llevar el día a día como ocurre con Huracán Carter (ídem, EEUU, 1997), de Norman Jewison, hasta aquellos como Cadena Perpétua (The Shawshank Redemption, EEUU, 19), de Frank Darabont, donde hay una secuencia sensacional en la que el presidiario interpretado por Tim Robbins se cuela en el despacho del alcaide y pone una ópera en el tocadiscos conectada a los altavoces de la prisión, convirtiendo los escasos minutos que dura ese momento en toda una evasión en las vidas de los convictos y en el difícil día a día. En otras ocasiones es un acontecimiento deportivo el que ilusiona a la población reclusa el elemento que logra la abstracción momentánea. En este sentido son ejemplares los filmes Rompehuesos (The Longest Yard, EEUU, 1973), de Robert Aldrich o Invicto (Undisputed, EEUU, 2002), de Walter Hill. Un partido de rugby entre guardias y presos en el primer film o el combate de boxeo entre el campeón de la prisión (Westley Snipes, actor que estaría realmente en prisión por evasión fiscal) y el campeón del mundo (Vhing Rhames) que como una especie de sosias de Mike Tyson aterriza en la prisión donde transcurre el filme de Hill.

También es de agradecer a Kwedar que aporte un filme que otorgue una visión muy diferente de un correccional tan sórdido estricto y tan provisto de una leyenda negra, como se ha visto, asociada en el cine a las fugas, al gansterismo o las ejecuciones. En este sentido, Las Vidas de Sing Sing puede contribuir a vincular esta terrible prisión con algo tan hermoso y positivo como es la recuperación de la dignidad y la redención personal, no a través de la violencia, sino a través de las artes escénicas. El propio título original del filme, exclusivamente el nombre de la prisión de Sing Sing, posee claramente esa vocación. Si colocas en Google, ‘Sing Sing’, no deja de aparecer multitud de detalles sobre este filme antes que sórdidos detalles históricos de la legendaria prisión. La idea es similar a la emprendida por el cineasta Nat Parker, cuando utilizó el título A Birth of a Nation (El Nacimiento de una nación) para su poderoso filme de 2013, de modo que cuando se teclea ese título en Google, aparece Nat Turner (el esclavo negro que se reveló ante la opresión en el siglo XIX), antes que el clásico filme silente de D.W. Griffith del mismo título, un filme técnicamente prodigioso, pero que socialmente ha hecho mucho daño al problema racial de EEUU. Son maneras de derribar ciertos tabúes y mitos en estos tiempos de internet y Redes Sociales ganando visibilidad en otras sensibilidades.

La idea de rehabilitación del presidiario a través del arte es, en definitiva, algo muy hermoso y gratificante, especialmente en un país donde el sistema penitenciario posee muchas carencias garantistas, y existe una importante gestión privada, es decir, un negocio fundamental alrededor del sistema penitenciario. El espléndido documental Enmienda 13 (13th, EEUU, 2016), dirigido por Ava DuVernay, nos lo demostró sobradamente. El documental construye un sólido discurso sobre la Enmienda número 13 de la Constitución de EEUU, la gran apuesta de Abraham Lincoln de erradicar la esclavitud en su país, aprobada en 1865, poco antes de su muerte, cuyo proceso constituyente puede verse en todo su esplendor en el mencionado filme Lincoln. Efectivamente el texto prohíbe expresamente la esclavitud en EEUU y el trabajo forzado en EEUU o en algún lugar sujeto a su jurisdicción. A continuación, la excepción a la regla “…excepto como castigo de un delito del que el responsable haya quedado debidamente convicto”. Esto no significa que un juez o tribunal imponga expresamente el castigo a trabajo forzado, sino que el propio sistema penitenciario es quien puede imponer trabajo forzado a cualquier persona condenada y debidamente ingresada en prisión, que es como debe entenderse la expresión “debidamente convicto”. El documental denuncia un encarcelamiento masivo en EEUU, donde estadística, y, por tanto, objetivamente el porcentaje mayoritario de los presos encarcelados es de raza negra. Todo ello con independencia de que obviamente, población de otras minorías de EEUU también resultan encarceladas. Por tanto, cuando se dice en el valiente filme de Greg Kweder que están en ese programa, haciendo teatro, obra tras obra, es para sentirse más humanos, con ello no solo se quiere decir que ellos mismos recuperan su humanidad después de cometer el delito e ir pagando por ello, sino, además, porque el propio sistema, literalmente los aplasta de manera implacable.

«Las vidas de Sing Sing» constituye, en esta línea «El Hombre de Alcatraz» del nuevo milenio. Dirigida por John Frankenheimer en 1962, El Hombre de Alcatraz (The Birdman of Alcatraz, EEUU, 1962), narraba la historia de Robert Franklin Stroud (Burt Lancaster), un presidario peligroso que, curando a un pájaro que se posa en la ventana de su celda, se termina convirtiendo en una de las grandes autoridades ornitólogas del mundo. El formidable filme ha sido el principal, sino el único de referencia, en favor de la reinserción social del condenado desde prisión y la palpable demostración de la capacidad de cambiar y estar preparado para regresar a la sociedad aportando algo a la misma. También se ha erigido desde hace muchos años en el filme insignia de otro centro penitenciario famoso, el de la isla de Alcatraz, en San Francisco, California. Las vidas de Sing Sing podría convertirse en la película emblemática de ese tema mencionado, y de la prisión neoyorkina, contribuyendo a suavizar su leyenda negra en el inconsciente colectivo. El valor y la importancia de Las vidas de Sing Sing, dirigido por Greg Kwedar, y escrito por éste con Clint Bentley, empieza a ser incalculable. Será un filme de absoluta referencia.

Notas a pie de página:

(1). RTA is not a drop-in activity. RTA is not about becoming an actor. RTA is a commitment to a community of peers that uses the arts as a tool to support emotional, social and cognitive growth.

https://www.singsingprisonmuseum.org/singsingtoday.html

Bibliografía consultada

I). Trapero Barreales, María A. Catedrática de Derecho Penal de la Universidad de León. Los fines de la pena y el artículo 25.2 de la Constitución española. Revista jurídica de la universidad de león núm. 8: Monográfico, 2021, pp. 165-184.

II). Zapico Barbeito, Mónica, Mónica. FPU-Derecho Penal. Universidad de da Coruña. ¿Un derecho fundamental a la reinserción social? reflexiones acerca del artículo 25.2 de la CE.

III). Fernández Bermejo, Daniel. Doctor en Derecho Profesor adjunto de la UDIMA. El fin constitucional de la reeducación y reinserción social ¿un derecho fundamental o una orientación política hacia el legislador español?

IV). Ortiz Velasco, Cristina. Reeducación y reinserción social en el sistema penitenciario español: mito o realidad. Madrid. Abril 2023.

V). Página web del museo de la prisión de Sing Sing, Nueva York.

https://www.singsingprisonmuseum.org

VI). El Audio de visita al edificio histórico de la prisión Eastern State. Script de visita en audio. 18 de julio de 2019. Eastern State Penitentiary Historic Site, Inc.

VII). La Página web del Teatro Yeses. https://teatroyeses.com/

Filmin estrena «Los cinco diablos», con Adèle Exarchopoulos de Léa Mysius (“Emilia Pérez”)

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Adèle Exarchopoulos protagoniza este drama fantástico que se estrenó en Cannes y que está firmado por Léa Mysius (“Emilia Pérez”)

Filmin estrenará “Los cinco diablos” el próximo viernes 24 de enero. Protagonizada por Adèle Exarchopoulos (“La vida de Adèle”), se trata de un drama fantástico que tuvo su premiere mundial en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes y su estreno español en la Sección Oficial del Festival de Sitges, además de su paso por cines en 2022 de la mano de Avalon. La película, dirigida por Léa Mysius (“Ava”), sigue a Vicky (Sally Dramé), una niña extraña y solitaria que tiene un don mágico: un sensible olfato que le anima a recoger aromas en unos frascos cuidadosamente etiquetados. La pequeña captura en secreto el olor de su madre (Exarchopoulos), por quien cultiva un amor salvaje y desmesurado. Cuando la hermana de su padre irrumpe en el hogar familiar, Vicky también captura su olor. De esta forma, será capaz de transportarse a recuerdos oscuros y descubrir los secretos de su pueblo, su familia y su propia existencia.

La directora explica el origen de la historia: “La película nace en torno a la idea de una niña obsesionada con los olores. Viene de un interés muy personal en el tema. Desde que era adolescente me he entrenado en reconocer y reproducir aromas. Cuando era pequeña hacía pociones asquerosas, y más tarde busqué formación específica sobre extracción y composición de perfumes. Pero el objetivo no era dedicarme a ello profesionalmente, era algo más primitivo, un impulso sensorial sin relación con lo industrial”. Para construir la trama, la cineasta optó por el género fantástico porque le permitía “hablar sobre los recovecos de las obsesiones humanas de forma sobrecogedora y espectacular, mezclando referencias literarias y psicoanalíticas con referencias cinematográficas como El resplandor, Twin Peaks o Déjame salir”. Y añade: “Quería que la película nos hiciera reflexionar sobre nuestra sociedad, nuestras elecciones vitales, nuestros engaños y obsesiones. Lo fantástico es solo un medio, no un fin en sí mismo”. 

Mysius, en 2017, dirigió y guionizó la laureada “Ava”, que consiguió multitud de selecciones en festivales internacionales. Asimismo, la cineasta ha colaborado como guionista con directores de la talla de Arnaud Desplechin (en “Roubaix, une lumière” y en “Los fantasmas de Ismael”), Claire Denis (en “Stars at noon”), André Téchiné (en “L’adieu à la nuit”) o con Jacques Audiard en su reciente y una de las grandes favoritas en los próximos Premios Óscar: “Emilia Pérez”, además de “París, distrito 13”.

Los canarios Sex Sodio Sullivan regresan con el single ‘Hay un monstruo bajo tu cama’, segundo avance del álbum ‘La vida es un videojuego’

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Tras la gran acogida de su primer single, Sex Sodio Sullivan vuelve a sorprender con el lanzamiento de su segundo adelanto, ‘Hay un monstruo bajo tu cama’. Este single se posiciona como una de las canciones más potentes del nuevo álbum, con un marcado estilo de rock alternativo que evoca al Sex Sodio Sullivan más crudo y visceral, pero enriquecido con una instrumentación más sofisticada y melódica.

Con atmósferas envolventes y melodías que transportan al oyente, el tema destaca por el trabajo detallado en las guitarras, que combinan la esencia original de la banda con un toque renovado. La letra, una expresión de libertad y renacer, aborda el auto-sabotaje como una crítica social. En palabras de la banda: «todos somos víctimas de nuestras propias decisiones y a veces nuestro peor enemigo en un mundo que anhela verte derrotado, pero aprendemos a salir adelante y a superarnos». Este mensaje, cargado de esperanza y determinación, convierte al single en una declaración de intenciones.

Este single no solo es un anticipo, sino también una clara llamada para estar muy atentos a lo que será su cuarto disco, ‘La vida es un videojuego’, cuyo lanzamiento está programado para el próximo 27 de febrero. Este álbum, producido por el reconocido Manuel Cabezalí, promete ser el trabajo más ambicioso de la banda hasta la fecha. Concebido como un viaje a través de las etapas de la vida, el disco combina lo mejor de sus tres álbumes anteriores con un enfoque fresco y una visión renovada.

‘La vida es un videojuego’ marca un punto de inflexión en la trayectoria de Sex Sodio Sullivan. Incorporando afinaciones estándar y un enfoque innovador en la composición, el grupo explora temas que van desde la búsqueda de identidad hasta los momentos clave que definen la existencia. La producción, cuidada al máximo detalle, equilibra la naturalidad de las interpretaciones con un tratamiento moderno que resulta adictivo desde la primera escucha.

Con una trayectoria que abarca casi una década, Sex Sodio Sullivan sigue demostrando su capacidad de reinventarse y de emocionar a sus seguidores con cada nuevo proyecto. Este 2025 promete ser un año clave para la banda, que no solo consolida su posición en la escena alternativa, sino que también se abre a nuevos horizontes musicales.

Scott Henderson hará gira española presentando su nuevo disco: “Karnevel”

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Prepárate para una experiencia musical inolvidable con el legendario guitarrista Scott Henderson. Fundador de la influyente banda Tribal Tech y con una carrera que lo ha llevado a formar parte de agrupaciones legendarias como la banda de Chick Corea y el trío de Jeff Berlin, Henderson es una de las figuras más importantes en la fusión del jazz y el blues-rock.

Con su esperado nuevo álbum, Karnevel, Henderson nos invita a un viaje sonoro lleno de energía, creatividad y su característico virtuosismo. Este disco es una muestra más de su capacidad para cruzar fronteras musicales y seguir sorprendiendo a sus seguidores.

Además de su extraordinaria carrera como músico, Scott es un formador de guitarra de talla mundial, autor de importantes libros sobre el instrumento y mentor de generaciones de guitarristas. En esta gira, tendrás la oportunidad de verlo en acción, desplegando toda su magia sobre el escenario

Estas son las fechas:

• 21 marzo 2025 – Barcelona – Sala Jamboree
• 22 marzo 2025 – Valencia – 16 Toneladas
• 23 marzo 2025 – Zaragoza – Teatro Las Esquinas
• 24 marzo 2025 – Donosti – Sala Dabadaba
• 25 marzo 2025 – Vitoria – Urban Rock Concept
• 26 marzo 2025 – Madrid – Sala Clamores
• 27 marzo 2025 – Valladolid – Sala Porta Caeli
• 28 marzo 2025 – Ponferrada – Sala H
• 29 marzo 2025 – Gijón – Sala Albéniz
• 30 marzo 2025 – Bilbao – Kafe Antzokia

El público español no debería perderse un concierto de Scott Henderson por varias razones:

1. Maestría en la guitarra

Scott Henderson es considerado uno de los mejores guitarristas de jazz fusión y blues del mundo. Su técnica impecable, junto con su capacidad para mezclar géneros de manera innovadora, hace que cada actuación sea una experiencia única.

2. Estilo único

Henderson combina magistralmente el virtuosismo técnico con una expresividad cruda y emocional. Sus conciertos son una mezcla de jazz, rock, blues y fusión que resuenan con una amplia variedad de públicos.

3. Improvisación en vivo

En sus presentaciones, la improvisación es clave. Cada concierto ofrece un repertorio fresco y sorprendente, permitiendo al público presenciar un despliegue de creatividad espontánea.

4. Colaboraciones de primer nivel

A lo largo de su carrera, Henderson ha trabajado con músicos legendarios como Joe Zawinul y Chick Corea. Estas colaboraciones han enriquecido su sonido y han elevado la calidad de su música.

5. Conexión con el público

Scott Henderson es conocido por su cercanía y humor durante los conciertos. No solo toca, sino que interactúa con el público, creando un ambiente cálido e inolvidable.

6. Influencia en guitarristas de todo el mundo

Es una leyenda viva que ha influenciado a generaciones de guitarristas. Verlo en vivo es una oportunidad única para aprender y disfrutar del arte de un maestro.

7. Oportunidad rara

La agenda de Henderson no siempre incluye paradas frecuentes en España. Perderse un concierto suyo es perder la oportunidad de disfrutar de una de las figuras más influyentes de la guitarra moderna.Si te gusta la música en vivo y aprecias el virtuosismo en su máxima expresión, un concierto de Scott Henderson es una experiencia inolvidable que no deberías dejar pasar

Las entradas se encuentran a la venta en www.salanproducciones.com y www.tickety.es

Televisión Canaria estrena el 16 de enero la serie ‘Orígenes, José Manuel Ramos’ un viaje por las raíces y el folclore de las islas

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La producción, compuesta por 13 capítulos, captura la esencia de cada isla y su música popular, como parte indispensable de la memoria del pueblo canario.

Cada episodio, de 50 minutos de duración, entrelaza entrevistas, actuaciones musicales y relatos personales intimistas. El primero arranca este jueves, a las 22.30 horas.

Gracias a la IA se podrá escuchar en directo a cantadores y cantadoras fallecidos.

Lunes, 13 de enero de 2025.Televisión Canaria presenta ‘Orígenes, José Manuel Ramos’, la serie documental que explora las raíces y evolución del folclore canario a lo largo del tiempo. La primera emisión será el próximo jueves, 16 de enero, a las 22:30 horas, una producción que persigue salvaguardar y transmitir este legado cultural de valor incalculable a las nuevas generaciones.

Con un enfoque divulgativo y una mirada íntima y respetuosa hacia el patrimonio cultural, ‘Orígenes’ es conducido por el reconocido folclorista José Manuel Ramos, quien, a través de un recorrido por las islas, invita al espectador a un viaje a través de las historias, lugares y personajes que han sido clave, según su visión, en el desarrollo del folclore canario. 

Las actuaciones musicales tienen un papel central en la producción, ofreciendo interpretaciones íntimas y orgánicas en directo que capturan la esencia de cada isla y su música, otorgando un lugar protagonista a los géneros musicales canarios (isa, folía, malagueña, etc.) y los instrumentos tradicionales como parte indispensable de la memoria de la sociedad canaria.

Además, por primera vez y gracias a la Inteligencia Artificial, se ha podido extraer las voces de cantadores y cantadoras ya fallecidos e incorporarlas a la música en directo del programa. De esta manera, los espectadores podrán disfrutar de temas con Dacio Ferrera y los hermanos Hernández, nietos de Ito Hernández, y otras sorpresas.

Un homenaje al folclore de Canarias

El título de esta serie documental, producida por Grupo Macaronesia, refleja la esencia de la serie: un viaje a las raíces que han definido la identidad musical del pueblo canario. A lo largo de los 13 capítulos de esta primera temporada, el programa profundiza en la trayectoria de artistas emblemáticos del folclore, mientras se exploran los entornos y vivencias que los inspiraron y formaron.

Cada episodio, de 50 minutos de duración, presenta una cuidada narrativa en la que se entrelazan entrevistas, encuentros musicales y relatos personales. Con el acompañamiento de José Manuel Ramos, se descubrirán historias humanas y artísticas que conectan al público con las raíces culturales de las islas. 

Este programa para todos los públicos tiene como objetivo llegar a las generaciones más jóvenes, como legatarias de este patrimonio inmaterial. A través de testimonios de artistas veteranos y contemporáneos, ‘Orígenes, José Manuel Ramos’ busca preservar y revitalizar el interés por el folclore, garantizando que las tradiciones y sonidos únicos del Archipiélago no se pierdan en un mundo globalizado.

Una producción de alta calidad

Desde grandes exponentes del timple, como Domingo Rodríguez Oramas “El Colorao”, hasta la vida de familias que han sido guardianas de las tradiciones, como los Toledo de La Graciosa, cada capítulo es un homenaje a la riqueza cultural de Canarias. Artistas de la talla de Yeray Rodríguez, Braulio, Fabiola Socas, Héctor González, Jesús González Pingüino, los Corujo, entre otros, pasarán por los diferentes episodios de ‘Orígenes, José Manuel Ramos’. 

La serie destaca por su cuidada estética visual y sonora, con una narrativa que mezcla dinámicamente los bloques de entrevistas, escenas típicas y actuaciones musicales. 

Los episodios han sido grabados en lugares emblemáticos, reflejando la belleza paisajística de Canarias, y también en interiores originales que se complementan con música que no ha sido alterada, manteniendo sus notas originarias.

No te pierdas el estreno de ‘Orígenes, José Manuel Ramos’ el próximo 16 de enero a las 22:30 horas en la Televisión Canaria. Una cita imperdible para redescubrir nuestras raíces y honrar la riqueza cultural de nuestras islas.

Ton Koopman regresa a las dos catedrales canarias con ‘La pasión según San Mateo’, de Bach

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Las entradas para los conciertos con la Orquesta y Coro Barroco de Ámsterdam en La Laguna y Santa Ana están agotadas

Ton Koopman regresa a las dos catedrales isleñas al frente de la Orquesta y Coro Barroco de Ámsterdam, dos años después de su última y exitosa participación en el Festival Internacional de Música de Canarias, que organiza del Gobierno autónómico. Esta semana interpretarán uno de los oratorios más celebrados de Bach, y quizá su obra más ambiciosa: ‘La Pasión según San Mateo’, en sendos conciertos cuyas entradas se encuentras agotadas desde hace semanas, y que cuentan con la colaboración de Fundación DISA. Será este miércoles 15, en la Catedral de Santa Ana, en Gran Canarias; y el jueves 16, en la de La Laguna, ambos a las 20.00 horas.

En su anterior visita a Canarias, Ton Koopman, un auténtico ‘sabio’ del barroco, capitaneó ‘La Misa en Si menor’, de Bach, declarada Patrimonio de la Humanidad, y este año regresa con una de las obras que algunos colocan, entre ellos la Universidad de Okford, dentro de las cinco más importantes que se hayan escrito jamás en la música clásica. Y escucharla dentro de una catedral de la mano de una formación y de un director de este nivel será sin duda toda una experiencia, según señala la dirección del FIMC.

La vinculación de Koopman con ‘La pasión según San Mateo’ ha sido constante a lo largo de su vida y de su carrera artística. La primera vez fue cuando, de niño, cantaba en un coro holandés como contralto. La segunda, en los años 50 tocando el bajo continuo en el clavecín, para pasar años después a dirigirla con su propia orquesta barroca, con la que también han hecho varias grabaciones.

Con ochenta años ya cumplidos, Ton Koopman está en plena forma y es un músico en mayúscula. Es un gran clavecinista, organista y multipremiado director de orquesta holandés y uno de los grandes referentes de la música antigua. Él mismo fundó la Orquesta Barroca de Ámsterdam (ABO) hace 45 años. Es un grupo formado por especialistas barrocos de renombre internacional que se reúnen varias veces al año y trabajan juntos para preparar e interpretar nuevos y apasionantes programas. Para los músicos, cada concierto es una experiencia nueva y la energía y el entusiasmo ilimitados de Koopman son garantía segura de la más alta calidad.

Le acompañan el Coro Barroco de Ámsterdam (ABC), que lleva sobre los escenarios más de 30 años. Su grabación del Réquiem (a 15 voces) y las Vísperas (a 32 voces) de H.I.F. Biber, fue reconocida con el Premio de Música Clásica de Cannes a la mejor interpretación de música coral de los siglos XVII y XVIII. Por su rara combinación de claridad textural y flexibilidad interpretativa, ABC está considerado entre los coros más destacados de la actualidad.

Koopman, junto a esta orquesta y el coro, han realizado múltiples proyectos discográficos que han sido premiados con los más exquisitos galardones y son invitados habituales en las grandes salas de conciertos de Europa, América y Asia.

Marta Guerrero, historietista: “En ‘El Víbora’ había muchas grandes estrellas y pocas páginas para tanto autor bueno”. Por Noé Ramón

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En la figura de la dibujante Marta Guerrero se da la inusual circunstancia de que vivió en primera línea y fue protagonista de los dos movimientos culturales más radicales de España de las últimas décadas. Con apenas 15 años formó parte de lo que se llamó la Movida madrileña y poco después se fue a vivir en una Barcelona marcada todavía por la contracultura, donde se integró perfectamente, permaneció 33 años y desarrolló una carrera en revistas como El Víbora. Aún recuerda el día en el que aceptaron publicar un trabajo suyo por primera vez titulado, Los sonidos del Morbo, pero también lo que costaba que cada cierto tiempo se repitiera ese pequeño-gran milagro de sacar a la luz aquellas historias aunque fueran de una página. Con el tiempo se ha reconocido su trayectoria, por ejemplo, con la exposición que en 2022 el Museo Reina Sofía dedicó a las pioneras, como Laura Vendetti, Isa Feu y ella misma. De esta manera han pasado a convertirse en una especie de santa trinidad femenina del cómic en su versión más irreverente. La autora explica sus comienzos en unos tiempos tan ajetreados y convulsos como los años ochenta.

-Dentro de toda la inquietud que tenía me gustaba mucho dibujar. Ya conocía a El Víbora que salió cuando todavía estaba en el colegio, junto con otras muchísimas publicaciones de aquellos momentos. No exagero si digo que te podías encontrar en los kioscos hasta veinte revistas de distinto estilo, como Heavy Metal, Creepy, Rambla, Cairo… Con toda esa documentación gráfica me entusiasmé con la idea de contar historias y hacer cómics, después de haberlo probado a nivel amateur con mis propios fanzines.

-Estudiaste en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid, pero por lo visto no fue ese el lugar en el que realmente aprendiste a dibujar.

-No aprendí nada, me pasaba el tiempo mirando escaparates de camino a la escuela y después montándolos, no solía ir mucho a clase, me quedaba en los cafés dibujando cómics y fanzines sobre lo que vivía en esos momentos, porque era lo que me llenaba. Y claro, cuando conocí a una generación mayor que yo me di cuenta de que realmente dónde iba a formarme en Barcelona, no en Madrid. En El Víbora aprendí a entintar una página, poner tramas, colorear, guionizar y estructurar una historia todo lo que sé y ahora estoy enseñando como es el complejo lenguaje del cómic. Eso no se aprende en ninguna escuela y de hecho incluso hoy en día hay muy pocas en las que expliquen la forma de hacer cómics, novela gráfica o como lo quieras llamar. Hablamos de una disciplina relativamente nueva del arte que surge al mismo tiempo que el cine y que es muy popular por lo que a veces también se la descalifica. Pero en Barcelona casi ninguno de los dibujantes tuvo una formación académica.

-¿Y cómo explicarías el Madrid de los años de la conocida como Movida? Término que no todo el mundo acepta.

-Pues diría que era bastante convulso. En el documental de una hora De un tiempo libre a esta parte realizado por Beatriz Alonso Aranzabal se retratan muy bien estos momentos También acaba de salir un libro que se llama La Contramemoria de Maritxu Alonso sobre los grupos de mujeres en el punk de distintas generaciones. Luego en alguna entrevista se repasa a ese Madrid más desconocido, porque siempre se habla de los mismos personajes y el mismo relato. Lo de la Movida fue una etiqueta que no quiero ni mencionar porque las etiquetas me ponen muy nerviosa. Pertenezco a la generación del punk, que justo se liberó después de la dictadura y comenzó a vivir la democracia. Digamos que era una adolescente igual a la de cualquier grupo de chicas que vivía un momento con muchas ganas de manifestarse creativamente. Entonces ya no había esa censura recalcitrante, así que estábamos como pollos que acaban de liberar del corral y la consecuencia es que nos juntamos un montón de movimientos entre ellos el punk, con el que me sentía más afín.

-Entonces en tu caso se puede decir que fuiste bastante precoz.

-A los quince años ya había creado mi grupo de música, publicado, mi propio fanzine y cómics… todos con una temática que entonces no interesaba y que reflejaba nuestro tiempo y sin meternos en política. A lo más que llegamos fue a reivindicar la anarquía, como filosofía de nuestro movimiento Punk.

-Precisamente siempre se hadicho que la Movida estuvo apoyada por ciertos sectores políticos.

-Eso me gustaría puntualizarlo un poquito. Vengo de ahí, se ha hablado tanto de lo mismo y muchos personajes lo repiten, repiten y repiten y al final parece que es así y por eso quiero dejar testimonio de lo que ocurrió realmente. Por ejemplo, en el libro y el documental que he mencionado, se explica aquel contexto. Lo cierto es que fue un movimiento que surgió por la influencia de otros evidentemente, porque todo en el mundo tiene unas referencias, pero que en realidad era algo generacional que impulsó una adolescencia vibrante que tenía ganas de ponerse al día después de todos esos años de atraso. Pero no fue nada mediatizado por la política, simplemente que como siempre los políticos se aprovecharon de aquella generación y de ese fluir masivo de gente, conocida como baby boom, con ganas de crear. No tiene nada que ver una cosa con la otra. El movimiento fue primero y ese bullir estuvo provocado por la misma esencia de los adolescentes. Nadie lo generó, lo generamos nosotros.

-Pareces un poco molesta con que se les haya vinculado con lapolítica.

-Estoy un poco harta porque entonces yo tenía muchísima inquietud, estaba estudiando Artes y Oficios, hacía mis primeros pinitos en el teatro y en el cine con gente como Jorge Berlanga, intentaba dirigir mis propias obras, participaba en decorados para grupos… En aquellos tiempos Madrid era muy pequeña y te encontrabas con un montón de personas que tenían la misma inquietud, en los conciertos, en el cine, museos… saliendo ya de las calles se abrió el Rockola, que fue un centro neurálgico que nos aglutinó a todos, nos daba cancha para hacer nuestras cosas y se convirtió en un lugar donde poder crear desde la base en la música, moda o en las obras de teatro. Con Berlanga, participé en el Rockola en el Hombre que Mató a Pablo Picasso y ahí fue donde conozco a Paloma Chamorro y a Pedro Almodóvar pero digo esto sin meterme en etiquetas porque no fui una chica de nadie, ni nada parecido. Estaba allí y era un elemento más de todos los muchos que conformamos aquel movimiento y sin los que éste no hubiera existido.

-¿Crees que la Movida desapareció por esa supuesta politización o que realmente nunca existió como dicen muchos de los que vivieron aquellos años?

-Creo que no existió la marca. Todo lo que se etiqueta tiene una limitación. Entonces puedes ponerle un nombre a un movimiento generacional que es lo que en realidad fue, como tantos otros que ha habido en la historia de la humanidad, que suelen coincidir con esa etapa de la juventud y que surge cuando se dan unas condiciones especiales. En nuestro caso que acababa la dictadura, empezaba una supuesta democracia o como la queramos llamar pero al fin tenías una serie de libertades. En ese contexto, después de vivir la infancia en la dictadura con un desconocimiento prácticamente total de lo que pasaba en el mundo, de pronto es como si se abriera la caja de Pandora y tuvimos la oportunidad de vivir todo eso de lo que nos privaron. Había que ponerse al día y hacerlo muy deprisa, experimentar todas esas tribus y movimientos como el punk, el rock o los mods que iban a una velocidad de crucero. Todo sucedía a la vez. Por eso no es que se creara una Movida, sino que simplemente surgió algo que propicia un determinado movimiento dentro de un contexto histórico. Podemos hablar de una generación, no de una etiqueta. De eso ya se encargan los políticos, la prensa, los programas de televisión o radio, porque necesitan alguna manera de calificarlo y situarlo en el mapa. Pero nosotros no creamos ninguna Movida, simplemente nos sentíamos gente que vivía su momento. Nada más y luego todo eso desaparece, igual que pasa la vida y cuando creces ya no tiene sentido seguir con lo mismo, aunque permanezca un cierto espíritu. Entonces llega otra generación que toma el relevo y que en nuestro caso fue la de los noventa, cuando ya habíamos evolucionado, aprendido e integrado todas esas experiencias.

-En aquellos tiempos Madrid destacó principalmente por los grupos musicales.

-La música fue la base fundamental, al igual que en otras ciudades como Barcelona lo era el cómic aunque por supuesto también había música, allí y en otras muchas ciudades. La radio y la tele nos dio a conocer lo que ocurría musicalmente en el resto del mundo y aunque llegaba a todos lados, se centralizó más en Madrid. Teníamos prisa por recuperar el tiempo perdido y ponernos al día con otros movimientos que habían empezado diez años antes. Entonces yo vengo de un Madrid con muchas ganas de manifestarse creativamente, como un montón de chavales y chavalas de mi edad que hacíamos fanzines y teníamos grupos de música. Yo estaba en uno de chicas que se llamaba Las Brujas, con el que ahora esperamos sacar una maqueta para dejar constancia de que existimos. En mi caso además tenía la influencia de mi madre que era artista y por eso existía la conciencia de que las mujeres debían tener una representación en el mundo del arte, que fueran reconocidas y no nos consideraran simplemente algo anecdótico.

-Al haber vivido los dos movimientos contraculturalesmás importantes de España en Madrid y Barcelona te conviertes en una autora básica para explicar lo ocurrido.

-Claro, claro. Sin ser consciente de ello, tenía ese lazo. En mi adolescencia conocí en Madrid a personajes como, Carlos y Jorge Berlanga, Paloma Chamorro, el fotógrafo Alberto García Alix o el dibujante Ceesepe, que también tuvo mucho contacto con Barcelona. Eran personas que te encontrabas en el Rastro los domingos o en la entrada de los cines de doblete y te hacían fotos, hablabas… te conectabas. No era nada preparado ni edulcorado, sino algo fresco que surgió naturalmente y que con el tiempo queda como testimonio y se empieza a valorar. Pero nosotros lo vivíamos como: “Ah bueno, una mañana en el Rastro” y te encuentras con no sé quién después de pasar una noche por ahí y luego vas al cine. Era el bullir de la ciudad que yo viví.

-¿Tienes nostalgia de esa época? ¿Qué te parece comparada con la actual?

-Si me pongo a comparar me siento una de esas abuelas para las que siempre los tiempos pasados fueron mejores. Pero simplemente es lo que viví y ahora me sorprendo positivamente de que haya un montón de gente escribiendo libros y hablando de ese momento. Es muy dramático y muy enfermizo, pensar que vas a estar permanentemente viviendo siempre lo mismo, cuando lo cierto es que tus amigos se hacen mayores y se mueren después de dejar su legado. Me siento satisfecha de seguir viva para verlo y contárselo a mis nietos.

-¿Te sientes un poco superviviente de todo aquello?

-Sí, somos supervivientes pero todas las generaciones lo son porque nuestros abuelos sobrevivieron a una guerra, a la posguerra, al franquismo. Las actuales se enfrentan a la falta de trabajo, de viviendas, enfermedades… Entonces no quiero colgarme medallas por sobrevivir. A todas las generaciones les toca un cielo y un infierno. No es fácil para nadie. Y además la dificultad también te hace sentir más vivo porque una vida sin problemas, obstáculos o resistencias, no tiene mucho interés.

-¿Coincides con otros autores en que la contracultura de Barcelona era más bestia y que la Movida se trataba de una cuestión más bien estética?

-A mí las comparaciones me parecen un poco absurdas. Primero porque cuando surgió el underground en Barcelona yo todavía iba al colegio y me inspiraban más los cómics americanos como los Freak Brothers. Como he dicho, para mí Madrid tiraba más por la música, en Barcelona había otros grupos pero yo me identificaba con las bandas inglesas. En aquellos tiempos ir por las calles de Madrid vestida de punk era toda una provocación, al igual que ocurrió lo mismo en Barcelona unos años antes cuando Nazario y Ocaña iban vestidos de mujer por las ramblas.

-El nombre de underground no es casual y también se utilizó en Madrid.

-El Metro era nuestra red de conexión que nos permitía encontrarnos en varios puntos de la ciudad, entre ellos Malasaña, donde confluía gente de muchos barrios, de diferentes clases y escalas sociales que teníamos la misma vibración y un nexo común. Todo era: “¡Voy a escuchar música, a saltar, a hacer un fanzine, a formar un grupo, voy a expresarme y divertirme!”. Ese era nuestro hilo conductor, el metro que es el underground urbano de nuestra generación. Como decía una canción de Kaka De Luxe, “¡Viva el Metro Viva el Metro que lo suban más y más!Nosotros nos colamos muchas veces.

-¿Se podría decir que en Barcelona había más influencias americanas y en Madrid inglesas?

-Más o menos sería algo así. Pero en Barcelona también había mucha conexión con Francia por la cercanía y luego estaban los barcos que venían de todo el mundo. Madrid era una isla rodeada de tierra por todas partes. A mí me gustaba el punk inglés, esa provocación y tenía amigos que preferían a los grupos americanos como Ramones, Blondieo Dead Kennedys y otros que cuando vieron la película Quadrophenia se inspiraron y formaron parte de las hordas de mods. Aunque luego a los tres meses ya había otra cosa porque todo iba muy rápido. De cualquier manera pienso que los años que viví en Barcelona fueron muy, muy intensos.

-¿Cómo tomaste la decisión de dar el salto a Barcelona?

-Fue en 1983 cuando conocí a Alfredo Pons que era un autor de la revista de cómic El Víbora y que ya tenía como tres años de rodaje. Siempre había sido muy admiradora de Pons y de Martí. Incluso había adaptado una historia de Martí y Onliyú, llamada, Contacto en Spielglass que hicimos en el Rockola. Los conocí en una exposición en el Círculo de Bellas Artes titulada La Perpetuum Mobile que trajo una muestra a Madrid de todos los autores de El Víbora, con motivo del homenaje a Eduardo Benavente, líder del grupo Parálisis Permanente que había fallecido en un accidente de tráfico. Me puse en contacto con ellos aprovechando que estaban de visita en Madrid y les pedí dibujos para el homenaje a Eduardo Benavente. Entonces conocí a Pons y en un arrebato de admiración, amor y un montón de cosas más decidí ir a Barcelona y allí tuve a mi hija Selva y estuve 33 años aprendiendo la profesión. Primero empecé como coguionista, transcribiendo guiones y como Pons además veía mi destreza con el entintado me convertí en entintadora, tramista, colorista y asistente de guiones.

-¿Recuerdas tu entrada en El Víbora? Supongo que no resultaría fácil.

-Empecé a hacer mis primeras historias de una página para ellos animada por Pons, Los sonidos del Morbo y sí, fue bastante complicado porque allí había muchas grandes estrellas y pocas páginas para tanto autor bueno. Pero al final conseguí que de vez en cuando me permitieran publicar.

-Supongo que no olvidarás el día en el que te aceptaron en El Víbora.

-Recuerdo cuando me aceptaron la primera página después de presentar otras muchas y un montón de guiones a través de Pons y de haber tenido éxito haciendo de coguionista con Las Internas. En aquellos tiempos se aprobaba página a página y tenías que esperar a que hubiera un hueco. Así que me acuerdo de cuando me aceptaron pero también lo difícil que era publicar.

-¿Te adaptaste fácilmente a Barcelona? Una compañera tuya de El Víbora, Isa Feu que es una catalana militante, resalta lo bien que hablabas esta lengua.

-A ver, si estás en una tierra viviendo y conviviendo con la gente que habla ese idioma es obvio que lo tienes que aprender, de lo contrario sería una falta de respeto. Decidí irme a vivir a Barcelona porque en 1983 para mí Madrid estaba quemada, a parte de que hubo un antes y un después de la muerte de Eduardo Benavente que significa un punto de inflexión. Siempre la desaparición de un héroe o de un mito te marca y más a esa edad. Entonces fue conocer a Pons y ver que podía tener una salida en Barcelona porque en Madrid el tema gráfico estaba muy pobre.

-¿Cómo viviste formar parte de ese pequeño grupo de autoras en aquellos tiempos?

-No había mujeres pero como en todo, en la música, en el arte. No las había en nada. Me encontraba con alguna colega que tenía mis mismos gustos cuando comencé a coger el metro y desplazarme, porque en mi entorno no había ninguna. Por eso siempre andaba con chicos mayores a los que les gustaba la misma música y otro tanto con los tebeos. Los amigos de mi hermana fueron los primeros que comenzaron a traer cómics adultos a casa y por eso hablaba con ellos porque siempre me han gustado los cómics desde muy pequeña. Cuando empecé mis referentes eran Purita Campos, Nuria Pompeia, Marika Vila… entonces me di cuenta de que había mujeres dibujantes. Eso fue lo que me animó un poco a pensar que era posible pero sabiendo que debía currármelo y demostrar que era una profesional, que no podía vender cualquier cosa y estaba obligada a ser la mejor si quería que me publicaran. Y sobre todo estaba Pons y los dibujantes de El Víbora que siempre me motivaron un montón.

-Supongo que te serviría de apoyo que hubiese más mujeres, aunque fueran pocas.

-Una de mis referentes era Isa Feu a la que empecé a leer cuando estaba en el colegio y que me encantaba porque hablaba de mujeres. Eso se lo digo muchas veces. También me gustaba el estilo de Laura Perez Vernetti que había colaborado con Pons. Él apoyó a muchas mujeres que dibujaron sus guiones.

.-Precisamente, Isa Feu se lamentaba de que incluso en un sitio como El Víbora había machismo, no por parte de los compañeros pero sí de los editores.

-Te diré que todavía hay una generación muy progre y se supone que muy de izquierdas y tal que es tremendamente misógina y machista, tanto en El Víbora como en muchos lados. Eso lo viví con mi madre que era artista plástica de la generación de los años sesenta y setenta y que fue una de las primeras en llevar a un grupo de mujeres artistas por toda Europa y siempre les decían que eran pintoras de fin de semana cuando acababan las tareas del hogar. Fui madre muy jovencita, a los veinte años y tuve que cuidar y criar a mi hija y además intentar publicar. Solo podía ser artista cuando tuviera tiempo libre. Los compañeros nos apoyaron mucho pero es cierto que los editores en general nos tenían un poco para cubrir la cuota, para que hubiera una chica que escribiera sobre chicas. Ese título a nosotras nos hunde porque somos un nombre y apellido, personas que hacen arte, independientemente de si eres mujer y a las que se debe tratar igual que a un hombre.

-¿Crees que hay una involución en lo referente a la lucha de las mujeres?

-Se ha conseguido mucho, sobre todo la generación de mi madre consiguió muchísimo pero la de ahora creo que está un muy confundida. Hay una especie de interés en polarizar y confundir porque feminismo no es lo que se vende y se está sacando todo un poco de madre.

-¿Y no será esa la causa de que esté surgiendo también todo lo contrario?

-Claro, polarizar siempre interesa. Quizás sea algo un poco conspiranoico pero se busca crear el enfrentamiento, como ocurre entre Madrid y Barcelona, algo que en aquella época no existía.

-¿Te consideras una autora catalana, madrileña o las dos cosas a la vez?

-Mira, siempre he tenido problemas con eso porque en Barcelona era de Madrid y en Madrid de Barcelona. Por ese lado no me ha ido nada bien y además me lo han dicho profesionales que prefiero no nombrar. No tengo ninguna culpa; nací en Madrid y me fui a vivir a Barcelona, no veo cuál es el problema. Soy de los dos lugares y de ninguno. Inclasificable mejor.

-Fuiste una de las autoras elegidas para una exposición en el museo Reina Sofía hace algunos años en la que se reconoció el papel que jugaron en su momento.

-¡Sí, qué bien! Fue algo muy bonito. Me pareció maravilloso, un sueño que no me lo podía ni creer. Me parece que es algo que se debe extender también a otras artistas anteriores. Todavía falta por reivindicar a las creadoras de las generaciones de los años sesenta y setenta que han quedado olvidadas. A nosotras como dibujantes nos han puesto en nuestro lugar y estoy encantada. La exposición estaba muy bien montada.

-¿Sigues creando o te has centrado en tu labor de profesora?

-Sí, sigo. Doy clases de narrativa gráfica y los alumnos están encantados porque descubren que el cómic es otra cosa a lo que ven en televisión o las redes, que no es una serie de viñetas sino que hay toda una estructura detrás, un esqueleto que se debe montar para contar una historia en secuencia de imágenes. Una obra de ingeniería. Y luego ahora mismo estoy trabajando con científicos en revistas especializadas, he hecho ilustraciones para etiquetas de vinos, sobre todo los de Terras Altas que son excelentes. Además, colaboro con un profesor de medicina china para explicar lo que hace a través de un cómic y acabo de terminar un encargo de la embajada de España en Vietnam sobre poetas españoles que han escrito de este país. O sea que estoy en activo. En 2017 hice un corto de animación que se llama El Mago que tuvo bastante recorrido y tengo proyectos de dirigir más. Todo muy experimental. Creo que soy un poco lo que hago en cada momento.

-Ya que estás en contacto con las nuevas generaciones ¿Hacia dónde crees que avanza el cómic?

-Una parte está muy colonizada por el manga, contra el que no tengo nada pero creo que los japoneses ya lo hacen estupendamente. Nos han colonizado sin darnos cuenta y venden su producto a mansalva en nuestro país. Eso ha hecho perder a muchos posibles buenos dibujantes que están imitando algo que realmente no les corresponde. Pero también al mismo tiempo ha ayudado a atraer a más lectores al cómic. Lo interesante es que está surgiendo una fusión entre cómic oriental y occidental. Después hay muchos autores que se ven obligados a marcharse a Estados Unidos para trabajar con las grandes multinacionales porque es donde pueden ganarse el pan y otros a Francia. Y unos poquitos que trabajan para las empresas de superhéroes desde nuestro país. Luego están también grandes autores y autoras que en el formato novela gráfica que crean grandes obras que abarcan muchos temas; históricos, sociales, experimentales…

«Alien: Romulus» de 20th Century Studios, llega a Disney+ este 15 de enero

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La última entrega de la saga Alien, «Alien: Romulus« de 20th Century Studios, llega a Disney+ el 15 de enero.

El director Fede Álvarez recupera los orígenes de Alien en la nueva entrega que ha entusiasmado al público en la taquilla mundial, convirtiéndose en la segunda película más taquillera de la saga Alien.


«Alien: Romulus« es el comienzo de un nuevo capítulo con una historia totalmente diferente a cualquier otra película de Alien, presentando criaturas y personajes completamente nuevos. 



Sinopsis de la película
Este thriller de terror y ciencia ficción nos transporta a las raíces de Alien. Un grupo de jóvenes colonizadores espaciales se encuentra cara a cara con la forma de vida más aterradora del universo cuando rebuscan en las profundidades de una estación espacial abandonada.

«Alien: Romulus» está protagonizada por Cailee Spaeny (Priscilla), David Jonsson (Matar es fácil), Archie Renaux (Sombra y hueso), Isabela Merced (The Last of Us), Spike Fearn (Aftersun), Aileen Wu. Fede Álvarez (Posesión infernal [Evil Dead], No respires) dirige a partir de un guion que escribió con su colaborador habitual Rodo Sayagues (No respires 2) basado en personajes creados por Dan O’Bannon y Ronald Shusett. “Alien: Romulus” está producida por Ridley Scott (Napoleón), que dirigió la película original de Alien y produjo y dirigió las series de la saga tituladas Prometheus y Alien: Covenant, Michael Pruss (El estrangulador de Boston) y Walter Hill (Alien), con Fede Alvarez, Elizabeth Cantillon (Los ángeles de Charlie), Brent O’Connor (Bullet Train) y Tom Moran (Imparable) como productores ejecutivos. 

RESEÑAS

«Inmejorable» – Cinemanía

«Dos horas de pura tensión» – Aullidos

«La mejor secuela de la saga» – Espinof

«Huesos sin descanso: Fueguinos en Londres», de Cristóbal Marín. Por Álex Ro

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Editorial Debate, 2024

Estamos ante un libro de difícil clasificación. Es una autobiografía, un ensayo, un estudio histórico, un manifiesto-denuncia, y todo ello con una clara estructura de novela. Así es el libro de Cristóbal Marín, un periplo personal a su pasado familiar y a sus raíces como pueblo; un viaje a ese Chile que estaba por descubrir en el siglo XIX y que se colocó en el centro de los focos de los imperios europeos en su afán por conectar marítimamente el viejo continente con todo el planeta Tierra. Y es que este libro es como uno de esos paseos a los cuales es tan aficionado el autor, caminar por la ciudad por el simple placer de andar por sus calles, un viaje sin destino con los ojos muy abiertos atentos a las maravillas con las que nos cruzamos.

Los efectos perversos del colonialismo, si es que alguna vez tuvo efectos beneficiosos, han dejado un pozo de profundo olvido, de olvido histórico que se ha transformado en una gran deuda con los pueblos originarios de esos territorios. Y este es el hilo conductor del libro: la búsqueda de los restos de esas personas que fueron traídas a Europa con el afán de civilizarlas o, pasados los años, aquellas familias que fueron secuestradas y exhibidas en los denominados como zoológicos humanos, que no eran otra cosa que barracas de ferias con un leve barniz de supuesto experimento científico. Esta búsqueda permitirá al autor analizar la sociedad victoriana y sus ínfulas de superioridad con que miraba al resto del mundo por encima del hombro. Y nadie se salva en esta pública disección, desde Robert FitzRoy quien, imbuido de un espíritu civilizador se trajo a Londres las primeros fueguinos para educarlos (llegarán a compartir mantel y mesa con la misma reina Victoria), despreciándolos después al considerarlos irredentos salvaje. Tampoco se salvará el gran Charles Darwin, quien en su viaje en el Beagle compartirá el trayecto con estos indígenas “civilizados” aunque sus británicos prejuicios le llevon a considerarlos como los peldaños más bajos de la humanidad, por debajo incluso de los perros domésticos. A ellos, y muchos otros científicos del momento, hay que unir a los numerosos misioneros salesianos y anglicanos que igualmente quedarán terriblemente retratados en esta foto tomada por Cristóbal Marín, estos, al querer salvar a estos pueblos indígenas terminaron destruyéndolos inexorablemente. ¿Y qué decir de los estancieros que pagaban a las cuadrillas de desclasados europeos para que dieran caza a los fueguinos para quedarse sus tierras y explotarlas con sus inmensas cabañas de ovejas? No se salva ni el propio autor cuya familia pertenecía a esa élite privilegiada chilena que usurpaba y explotaba las tierras de los pueblos primigenios y que en 1975 recibirá la visita del general Pinochet en su gira por Melipilla, llegando Cristóbal Marín a saludar personalmente al dictador.

Al final, no importa si las indagaciones del autor sobre los restos de los fueguinos llevados a Europa llegan a buen puerto o no; eso es lo de menos en este libro pensado para hacer tabla rasa del pasado. La única duda que nos queda, tras su lectura, es si la intención de Cristóbal Marín era hacer justicia a esos fueguinos que fueron marionetas rotas en manos de la historia o simplemente está tratando de hacer justicia con su propio pasado. Que cada cual, tras la lectura de estos Huesos sin descanso, saque sus propias conclusiones; las nuestras, como el autor, nos las guardamos para ir degustándolas en nuestros paseos nocturnos.