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Gino Marcelli, Tomás López-Perea, Sergio Díaz y Satomi Morimoto  hicieron del Auditorio de Tenerife el templo del jazz. Por Jesús Hernández

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El pianista, compositor, productor y arreglista italiano Gino Marcelli aterrizó en la isla con ganas de dar el público canario su mejor versión y lo hizo junto a los canarios Tomás López-Perea al contrabajo y Sergio Díaz a la batería, en una actuación que duró cerca de hora y media en la sala de cámara del auditorio con el aforo al completo y con un público entregado en cada actuación del tridente.

El concierto empezó fuerte con temas del propio Gino Marcelli, como The Garden of the Simple, Strange Blues, Ángela y Landscape. El pianista y compositor italiano nos trasladó a décadas pasadas y notamos la vibración del teclado del gran Bud Powell… ¿Dónde estábamos? ¿en el Auditorio de Tenerife o en el club Village Vanguard de Nueva York? Entre tema y tema, el batería canario Sergio Díaz nos brindó unos solos espectaculares, a la altura de los mejores baterías del mundo, me hizo recordar al británico Bill Bruford (King Crimson y Genesis).

La noche nos deparaba una gran sorpresa. Algunas de las composiciones del reputado compositor Ennio Morricone sonarían en la sala de cámara, El bueno, el feo y el malo o Gabriel’s Oboe nos llevaron a un universo paralelo, metiéndonos en las películas que ya forman parte del museo cinematográfico. Temas que además fueron cantados por la soprano japonesa Satomi Morimoto en una gran interpretación que nos hizo poner los pelos de punta.

El Gino Marcelli, junto a Tomás, Sergio y Satomi pueden estar satisfechos de dar al público canario uno de los mejores conciertos de jazz que se recuerda en el Auditorio de Tenerife.

Análisis de la película «Drive My Car». Por Gara Lacaba Toledo

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Película con 3 nominaciones a los Óscar, y a la espera de si se hará un “Parásitos” llevándose el galardón a “Mejor película” y a “Mejor película extranjera”. Pese a que guarda semejanzas, la película es merecedora de mejores referencias ya que no podemos obviar su maravillosa historia. “Drive my car” es un viaje a los sentimientos del ser humano y su lucha para gestionarlos. Se podría decir que cada personaje es una representación de cada uno de los estados en los que nos encontramos a lo largo de nuestra vida, muy típico en la escritura de Murakami, un profesional en diseccionar la mente y el corazón de cada personaje.

                A diferencia de “Tokio Blues” que fue basado de una de las novelas del varias veces nominado al Nobel de literatura, “Drive My Car” está basado en un relato, y aun así da para un metraje de 3 horas en el que continuamente suceden cosas. Murakami tiene tal capacidad de plasmar en letras los sentimientos, que a veces abruma lo que nos llegamos a poder ver reflejados en cada uno de los diálogos de los personajes, aspecto que su director Ryûsuke Hamaguchi no dudó en utilizar recreando escenas tan llenas de emoción que a veces se duda si se está viendo una película o está recordando momentos de tu vida. Una de las escenas más impactantes de la historia, es la que se encuentran Yüsuke y Köji (protagonista y uno de los personajes más relevantes) sentados en el asiento de atrás del coche manteniendo una conversación, en la que sin decirse nada en claro, ambos sabían lo que querían decir y en esa imagen la cámara puede captar el momento en el que a Yüsuke se le parte el corazón. 

El director se toma la licencia de utilizar la obra de Chejov “Tío Vania” como el hilo conector de los personajes y ayuda a mantener presente a la esposa del protagonista a través de las cintas grabadas para recordar el texto de la obra. Tanto la obra como la película muestra la reunión de los personajes alrededor de una mesa con la intención de que todos puedan observarse cara a cara y así hablar y mostrarse sin tapujos.

Otro de los aspectos que llama la atención es la tonalidad de las imágenes. Cuando se trata de las escenas con la mujer del protagonista, los tonos son azulados dando sensación de frío y quizás con la intención de mostrar la frialdad de su relación.

En cambio, cuando se trata de las escenas con los protagonistas de su obra o con la conductora que lleva y trae a Yüsuke, las imágenes son luminosas y en tonos blancos, transmitiendo la creación de una nueva vida e incluso una nueva ilusión.

                Como buena obra de Murakami que es, los personajes están llenos de sensibilidad y muestran sus emociones sin pudor. Como comenté anteriormente cada uno muestra aspectos del ser humano. Yúsuke muestra el amor más profundo y real, Oto, la independencia y la frialdad, Misaki el dolor y la soledad, Takasuki la ambigüedad y la pasión y Lee la dulzura y la resiliencia.

                En definitiva “Drive My Car”, es una delicia en la que los silencios y las miradas son mensajes que a veces dicen mucho más que el diálogo. Son tres horas de sentimientos y muestras de amor en todas sus versiones.

Fotografía en portada: Cartel o escena, público y distribuido para su publicidad de la película

Crónica: Rubén Pozo en el Teatro Unión Tejina. Por Adrián Gómez

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» Buenas noches, gran ciudad», es el grito de guerra de Jairo Martín el pasado viernes 11 de marzo en el TUT. Nos lanza de cabeza al show, entregado, entre Billy Joel, Fito Páez y el primer Springsteen. Pero con la suficiente personalidad y tablas para que el rockero canario enganche al personal de inmediato. Sus textos se atisban huracanados , abalanzándose sobre nosotros como él a los teclados. Suena Sucio Boulevard, cover-homenaje a Lou Reed; una de sus influencias, reconoce, junto a Neil Young. Pero no sólo del poeta neoyorquino vive el músico, y le dedica a la estrella del cartel Hechos de Rock. Barbara y Dónde vas Jairo Martín, cumplen su función de precalentamiento, en un showcase de casi una hora, dando paso al madrileño.

Y ahí estaba él, con sus mejores galas, cómo el dice» porque ya ando talludito, se acabó la camiseta». Armando únicamente con una electroacústica, comienza con un estreno. Se presenta, con desparpajo y simpatía cheli, mientras juega con la pedalera. En La canción maldita no tose. Nos habla de sueños y experiencias, y sorprende como el hombre orquesta que es: un guitarrista genuino y más que dotado, que tanto te» Dylaniza» Pirata (armónica en ristre) como se pierde (para deleite de un servidor) en solos marca de la casa, invocando el espíritu de los Micks (Taylor o Ronson) y poniéndonos Los pelos de punta. Alterna hits de Pereza (Margot, Madrid) con material propio ( La chica de la curva, Asco y vergüenza..) con soltura y dinamismo, ofreciendo un espectáculo ecléctico y rockero, donde el formato da pie a un intimismo inusitado y sorprendente («lo mío son las baladas», comenta). El clímax, llega, entre risas, Doradas y punteos, y un bis de regalo, que sólo nos hace anhelar un pronto regreso. Y, si » nos quieres destrozar» allí estaremos. Uno de los mejores músicos en vivo de éste país.

Texto de Adrián Gómez

Fotografía de Carmen Pérez de la Cruz

¿QUÉ ES BATMAN? Un resumen de Batman y su «mitología». Por Luis Méndez

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Mucho se ha escrito sobre Batman y todo lo que gira en torno a él. Este extremadamente popular personaje de los cómics ha logrado convertirse en todo un icono de la cultura popular moderna. No cabe la menor duda que estamos ante un auténtico fénomeno de masas cuyo éxito trasciende varias generaciones y que a día de hoy no parece querer detenerse. Esto mismo lo confirma el éxito que actualmente está teniendo en taquilla la película The Batman dirigida por Matt Reeves. Ahora bien, ¿quién es Batman? O mejor dicho, ¿qué es Batman?

         Pues Batman es ante todo un personaje de los cómics. Batman es un hombre llamado Bruce Wayne que reside en la ficticia ciudad de Gotham City y se disfraza de murciélago (¿o es al revés?), sobre todo de noche: por un lado, un atípico superhéroe sin superpoderes (miembro fundador de la Liga de la Justicia, a todas estas); por otro lado, en sus andanzas en solitario, un atormentado justiciero con unos ideales muy marcados que se ve capaz de enfrentarse a todo lo que se le ponga por delante, desde un maniaco peligroso conocido como Joker (otro atormentado sin superpoderes, por cierto) que va disfrazado de payaso y que siembra el caos en Gotham (e incluso más allá) hasta si cabe un diós ultrapoderoso como el mismísimo Darkseid. En cuanto a su historia, es bastante conocida ya que nos ha sido contada multitud de veces (cuando todavía era un niño, saliendo de un cine, Bruce vio cómo un atracador mató en un callejón a sus padres Thomas y Martha Wayne… ) Y el resto es silencio.

Batman fue creado por dos americanos, Bob Kane y Bill Finger, en 1938, tan solo un año después de Superman, y su primera aparición fue en el número 27 de la revista en formato cómic Detective Comics, cabecera perteneciente a la editorial DC Comics en la que encontramos otros sonados personajes como Wonder Woman, Flash, Green Lantern, Aquaman, Shazam, Swamp Thing, Green Arrow, o el ya citado Superman. Las influencias son diversas, pero podríamos mencionar principalmente a El Zorro, Sherlock Holmes, La Pimpinela Escarlata, The Phantom, The Shadow y Dick Tracy, así como los relatos de Edgar Allan Poe, unos bocetos de Leonardo DaVinci, y una película titulada The Bat Whispers (1930).

         Murciélago, heroicidad, experto en combate, padres asesinados, huérfano, empresario, playboy, filántropo, el mejor detective del mundo, artilugios, coche, mansión, inteligente, rico, depresivo, venganza, liderazgo, miedo, intimidación, locura, caballero, noche, oscuridad, gótico, gárgolas, lápidas,… son todos ellos sustantivos y adjetivos descriptivos que se incluyen dentro de un amplio léxico que enseguida nos viene a la mente cuando pensamos en Batman y su ‘mitología’. Podríamos añadir a esto que es un personaje que, dentro de lo que cabe, destaca por ser multifacético y que da la impresión de estar en evolución constante. Toda esta amalgama de cosas parece que nos mola bastante a más de uno ya que, como es bien sabido, estamos ante un personaje que lleva mucho tiempo resultando ser muy atractivo para millones de personas, lectores de cómics y cinéfilos, de todas las edades, y entre ellos se encuentra vuestro humilde servidor.

Imágenes promocionales de serie, película, animación y cómic

Se podría decir que Batman logró afianzarse en lo más alto sobre todo a partir de la así apodada ‘Batmanía’ que se vivió en 1989 y que surgió a raíz de la película Batman dirigida por Tim Burton. El éxito fue tal que la producción cinematográfica resultó ser la más taquillera de ese año. Luego la popularidad de Batman quedó afianzada con su secuela, Batman Returns, y con la exitosa y aclamada Batman: la serie animada, que contó con la voz original de Kevin Conroy para Batman y de Mark Hamill (Luke Skywalker en las películas de Star Wars) para su más destacado enemigo, el Joker. Aunque, para ser sincero, un par de décadas antes ya se había producido un desmadre similar en Norteamérica gracias a la colorida serie TV Batman (1966-69) de estilo ‘camp’. Wham! Kapow! Zap! Esta serie estaba protagonizada por Adam West (como Batman) y Burt Ward (en el papel de su joven ayudante, Robin); un producto televisivo que contó con tres temporadas, en el que salía un batmóvil espectacular, se turnaban una multitud de villanos (Joker, Catwoman, Pingüino, Acertijo, Mr. Freeze, Rey Tut, Cabeza de Huevo, El Sombrerero Loco,…) y que dio lugar a la aparición de Batgirl. Y también ha pasado a la historia como un producto sujeto a mofas debido a su estilo particular (aunque intencional, ojo) pero no obstante fue una serie televisiva muy exitosa y a día de hoy sigue siendo recordada con bastante cariño (cosa que no les ocurrió a Batman Forever y sobre todo Batman y Robin, dos películas que infructuosamente quisieron imitar el estilo de esa serie pero con un coste de producción muy superior). Batman es, desde luego, un elemento clave dentro de lo que ha llevado Batman a convertirse en un icono pop.

Imágenes promocionales de artículos de Batman

        Desde entonces, hemos podido ver la sombra alargada del hombre murciélago en algunos populares videojuegos, como la revolucionaria colección Batman: Arkham,  así como en revistas y libros, y sobre todo a través de una alta cantidad de juguetes y merchandising de todo tipo (nota: como buen ejemplo de ello, ningun otro personaje tiene tal variedad de Funko Pops como Batman). Y es que al igual que sucede con Star Wars o Harry Potter, se busca hacer caja sacando tajada de la atractiva y particular estética del personaje. Y para ello se tira también de su abultada galería de villanos (Joker, Harley Quinn, el Pingüino, Acertijo, Ras al Ghul, Bane, Dos Caras, Espantapájaros, Mr. Freeze, Hiedra Venenosa, Killer Croc, Máscara Negra, el Ventrilocuo, el Sombrerero Loco, Clayface, Deadshot, el Batman que ríe, la Corte de los búhos, Hugo Strange, Man-Bat, Hush, Lady Shiva, Zsazs, Deathstroke, Falcone, Maroni, Bat-mito,…), sus varios colaboradores (Nightwing, Batgirl, Alfred Pennyworth, Lucius Fox, James Gordon, Renée Montoya, Crispy Allen, Harvey Bullock, el Gotham City Police Department, Capucha Roja, Azrael, la Cazadora, Batwoman, los Outsiders,…), o su cuota de intereses amorosos (Catwoman, Talia al Ghul, Vicky Vale,…). Y cuando hablamos de Batman es casi imposible no mencionar a su fiel ‘sidekick’ Robin, pero la cosa está en que no hay un solo Robin: Dick Grayson (el primero, de familia circense, y futuro Nightwing), Jason Todd (el problemático), Tim Drake (futuro Red Robin), Damian Wayne (el hijo de Bruce y Talia al Ghul, y nieto de Ras al Ghul), Carrie Kelley (la chica pelirroja),…  todos ellos han sido Robin. Y con Batman también hay que mencionar a sus variopintos modelos de batmóvil, y otros vehículos, su batcueva, su batcinturón amarillo (o marrón, según el autor de turno), sus batarangs, y un sinfín de artilugios diversos (en el que se incluye un bat-repelente de tiburones), y luego su atractiva y algo peculiar ciudad de arquitectura gótica con gárgolas, Gotham City, donde se hallan la torre y la mansión Wayne, la comisaría de policía de Gotham y la bat-señal, el callejón Crime Alley, la cárcel de Blackgate y el manicomio Arkham Asylum.

         Cabe mencionar que a lo largo de sus más de ochenta años de existencia, que se dice pronto, Batman ha acabado moldeándose a los caprichos de cualquiera de los autores de turno que han entrado en contacto con él. En varias ocasiones estos guionistas y dibujantes han producido algunas de las consideradas como tal mejores historias de cómics que se hayan hecho como Batman: el regreso del caballero oscuro, La broma asesina, Silencio, El largo Halloween, Victoria Oscura, El hombre que ríe, Una muerte en la familia, Knightfall, JLA: Torre de Babel, Batman: Año Uno, Asilo Arkham, Tierra de nadie, La corte de los búhos, etc.

         Hay versiones pues de todo tipo, más oscuros y menos oscuros, más violentos y más ‘family-friendly’, más realistas y más fantasiosos,… empezando por la versión original, es decir, la de los propios creadores del personaje, Bob Kane y Bill Finger, que por cierto bebe mucho de la novela negra, muy en voga en aquellos años 30, de ese mundo de criminales y mafiosos que en ese sentido lo aproxima, por poner un ejemplo, a Dick Tracy. También están los Batman dibujados o guionizados por Dick Sprang, Curt Swan, Neil Adams, Steve Englehart, Dennis O’Neill, Carmine Infantino, José-Luis García López, Frank Miller, Alan Moore, Chuck Dixon, Ed Brubaker, Darwyn Cooke, Keith Giffen, Alex Ross, Alan Davis, Jim Aparo, Jim Starlin, Bruce Timm, George Pérez, Francesco Francavilla, Jim Lee, David Mazzuchelli, Norman Breyfogle, Mike Mignola, Jeff Loeb, Tim Sale, Brian Bolland, Ed Brubaker, Grant Morrison, Scott Snyder, Greg Capullo, o más recientemente Tom King, y que no son más que algunos de los nombres que nos pueden aparecer en una larga lista de reputados autores de cómic que en algún momento consiguieron trabajar con dicho personaje y darle en mayor o menor medida un enfoque singular, a veces bastante personal, al mismo.

         Además de Detective Comics y Batman, Batman ha protagonizado varias otras series de DC Comics, entre ellas destacan World’s Finest (junto a Superman), Justice League of America (compartiendo protagonismo con otros superhéroes de DC), Batman: the Brave and the Bold, Legends of the Dark Knight, Shadow of the Bat, y Batman and the Outsiders, a lo que se suma innumerables apariciones en varios otros títulos de la editorial.Por último, decir como dato curioso que Batman tiene incluso algunos cómics en formato manga.

Este eclectismo también se puede ver en una colección de seriales de los años 40, la ya comentada serie Batman de los años sesenta, un puñado de series animadas (destacando aquí la muy aclamada Batman: la serie animada, The Batman,  Batman: the Brave and the Bold, y Batman Beyond) y en varios largometrajes en formato de animación (incluyendo La máscara del fantasma, La broma asesina, e incluso unapelícula versión Lego, La Lego Batman película, que gozó de una buena acogida), y luego sobre todo en la gran pantalla en hasta once filmes distintos protagonizados por el hombre murciélago dirigidos sucesivamente por Leslie H. Martinson (Batman, vinculada con la serie de televisión sesentera), Tim Burton (las góticas y comiqueras Batman y Batman Returns; tambiénautor de Ed Wood, La pesadilla antes de Navidad, Eduardo Manostijeras, Sleepy Hollow, Big Fish,…), Joel Schumacher (las denostadas Batman Forever y Batman y Robin;también autor de Un día de furia, The Lost Boys,…), Christopher Nolan (la aclamada e hiperrealista trilogía del Caballero Oscuro [Batman Begins, El caballero oscuro, La leyenda renace]; también autor de El truco final, Orígen, Interstellar, Dunkerque, Tenet,…), Zack Snyder (las divisivas Batman v Superman y La liga de la justicia; también autor de Watchmen, 300,…) y por último Matt Reeves (la detectivesca The Batman; también autor de Cloverfield, Amanecer del planeta de los simios,…) que es en quien la productora Warner Brothers ha depositado su confianza para llevar a cabo una nueva versión de Batman que se ha estrenado en los cines en marzo de 2022 y que tiene a Robert Pattinson en el papel protagonista. A todo esto podemos sumar que dos de sus más conocidos archienemigos, Catwoman y Joker, han contado con sus propias películas, homónimas, y que Harley Quinn protagonizó Aves de Presa, mientras que algunos de los ayudantes de Batman, el comisario James Gordon (Gotham), el mayordomo Alfred Pennyworth (Pennyworth), Dick Grayson (Titans) y Batwoman (Batwoman), han podido protagonizar de forma aislada series de televisión; y ya como remate, se prevee que se estrene en 2022 una película de Batgirl y una serie TV del Pinguino.

Si bien Batman ha podido muchas veces contar con grandes directores de cine para sus películas, también estas han estado a menudo nutridas de buenos actores ofreciendo muy dignas actuaciones. Asimismo, cabe a continuación enumerar los actores a quienes previo a Robert Pattinson les ha caído el peso de llevar el traje de Batman con mejor o peor fortuna: ellos son Lewis Wilson y Robert Lowery, en los seriales de los años 40; el ya mencionado Adam West, en la serie TV de los 60; Michael Keaton, en Batman y Batman Returns (sumándose apariciones en dos películas venideras); Val Kilmer, en Batman Forever; George Clooney, en Batman y Robin; Christian Bale, en la trilogía del Caballero Oscuro; David Malouf, en la serie Gotham; y Ben Affleck en Batman v Superman y Liga de la Justicia (además de un cameo en Escuadrón Suicida). Dante Pereira-Olson interpretó a un joven Bruce Wayne en una escena de Joker mientras que Iain Glen hace de un Bruce Wayne mayor en Titanes. Algunas de las actuaciones más destacadas han sido las de Jack Nicholson (Joker), Danny DeVitto (Pingüino), Michelle Pfeiffer (Catwoman), Michael Gough (Alfred), Gary Oldman (Gordon), Michael Caine (Alfred), Morgan Freeman (Lucius Fox), Cillian Murphy (Espantapájaros), Tom Hardy (Bane), Anne Hathaway (Catwoman), Joseph Gordon-Levitt (Blake), Robin Lord Taylor (Pingüino), Margot Robbie (Harley Quinn), Paul Dano (Acertijo), Zoë Kravitz (Catwoman), y Colin Farrell (Pingüino). Eso sí, las actuaciones más espectaculares han seguramente sido las de Heath Ledger y Joaquín Phoenix, ambos interpretando al Joker y ambos ganadores de un Oscar por ello. 

Y ya como último punto a todo lo dicho, no está de más comentar, aunque sea solo muy por encima, ‘la música de Batman’, porque otra de las cosas que han contribuído a engrandecer al personaje a su manera ha sido la aportación musical de diferentes artistas, y entre ellos merecen ser citados Neal Hefti (autor de la archiconocida ♫♪♪ na-na-na-na-na-na ♫♪♪  sintonía de la serie TV de los sesenta), Danny Elfman (en Batman, Batman Returns y Batman: la serie animada), Hans Zimmer (junto a James Newton-Howard en la trilogía del Caballero Oscuro dirigida por Chrisopher Nolan y con Junkie XL Batman v Superman), y ahora Michael Giacchino (en The Batman). También han aportado su grano de arena varios artistas musicales con algún single como es el caso de U2 (“Hold Me, Thrill Me, Kiss Me, Kill Me”), Seal (“Kiss from a Rose”), Smashing Pumpkins (“The End Is the Beginning Is the End”), y sobre todo Prince (“Batdance” y bso de Batman).

         En definitiva, tanto en las páginas de los cómics como en otros medios, Batman se caracteriza por ser capaz de reinventarse de forma exitosa cada cierto tiempo sin por ello perder la esencia de lo que lo define, tanto en el plano estético como en torno a otro tipo de atributos, incluyendo su marcada personalidad.

Imagen promocional

Queda claro que Batman ha saltado de las páginas de los cómics a la pequeña y a la gran pantalla para convertirse en un icono simpar de nuestra cultura popular moderna. Este permanente estado de gracia del que goza desde su creación hasta hoy en día posiblemente explique que esté considerado como el personaje de cómic más popular, por lo que su logo (el clásico murciélago sobre fondo amarillo ovalado) resulta ser casi tan reconocible como, no es ninguna exageración, los de las marcas Coca-Cola, McDonald’s,Volkswagen, Adidas, Heineken o Apple. De ahí que no es raro ver a alguien por la calle llevando una camiseta o una gorra de Batman. Y es que Batman es mucho Batman.

         Esto solo ha sido un vuelo por encima… ¡Larga vida al murciélago!

Imágenes en portada de diferentes promociones de Batman

La influencia de Kurosawa en The Batman. Juan Báez

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A pesar de las inevitables similitudes de The Batman con la trilogía de Nolan, el director Matt Revees ha manejado un elevado número de referentes con la habilidad de no caer en el pastiche. Desde el momento del estreno, mucho se ha hablado sobre las múltiples influencias, conscientes o inconscientes, perceptibles en su metraje: pictóricas, musicales, del mundo de las viñetas y, evidentemente, cinematográficas. Entre las últimas, algunas sobrevuelan gran parte del argumento hasta el límite de la reinterpretación, en especial la ya canónica Seven de David Fincher (aunque no podemos olvidar otra de las obras maestras de este director: Zodiac). El propio Matt Revees ha enumerado films en los que abiertamente se inspiró, principalmente policíacos, cine negro, urbano, en su mayor parte setenteros. Títulos como Chinatown, The French Connection, Taxi driver o Klute.

Otras influencias se ciñen a momentos determinados de la película, a secuencias puntuales o a meros planos. Es el caso del Batmóvil en llamas, que remite al Christine de Carpenter o la influencia visual de la inevitable Blade Runner en ese Gothan saturado de grandes pantallas luminosas. Dentro de estas últimas se inscribe la del maestro nipón Akira Kurosawa y, más concretamente, la de uno de sus mejores films: El infierno del odio.

Vinculado por muchos al género jidai – geki (cine de época japonés) y en especial al chanbara (cine de samuráis), Kurosawa nos dio un puñado de grandes películas que nada tienen que ver con este tipo de obras. Entre ellas destacan dos portentosos thrillers, como son El perro rabioso y el antes aludido.

Escena promocional

El infierno del odio es una adaptación de la novela negra King`s ranson del escritor norteamericano Ed McBain. La traducción literal del título original sería Cielo e infierno, opción esta que se ajusta más a la carga de crítica social que contiene la película. Su influencia directa en The Batman se produce por la similitud entre su última secuencia y la del film de Revees en la que Batman visita a Enigma en el Asilo Arkham. La influencia no es solo estética, sino conceptual.

En la película de Kurosawa, el protagonista, un industrial interpretado por Toshiro Mifune, visita en la cárcel al secuestrador que, creyendo que se trata del hijo de este personaje adinerado, raptó al hijo de su chófer. En ambas obras la ambientación es similar: una estancia de pequeñas dimensiones, austera, dividida en dos por una reja o un cristal enrejado; y en ambas mantienen una tensa conversación que ahonda en los motivos del criminal. Como Enigma, el villano de la función es un joven de cierta cultura, pero que arrastra un pasado de orfandad miserable y que ha desarrollado un odio visceral a los privilegios que confiere la riqueza. Los paralelismos son evidentes. El estudiante de medicina de la obra de Kurosawa habita en una casa mísera, en la zona pobre de la ciudad. Desde allí puede ver, envidioso, la lujosa casa del industrial sobre una colina.

Desde allí el odio va arraigando en su interior. De modo análogo, Enigma envidiaba y odiaba al joven Bruce, el huérfano afortunado viviendo en la Torre Wayne.

En ambos casos se sugiere además un proceso de identificación entre los dos personajes. Como bien indicó el crítico Manuel Vidal Estévez en su libro sobre Kurosawa: “El tema del doble vuelve a aparecer en el discurso de Kurosawa. El condenado a muerte grita desesperado las razones que le impulsaron a cometer sus delitos.” Cierto que la simbiosis de Batman con alguno de sus villanos, especialmente con el Joker, presentándolos como las dos caras de la misma moneda, no es nueva; pero supone otro punto de contacto con este referente. Autor: Juan Báez

Bibliografía:

– Vidal Estévez, Manuel, Akira Kurosawa, Madrid, Cátedra, 1992

Imagen en portada promocional de la película

El Libro de la semana recomendado por El Libro en Blanco y Culturamanía es «El castillo de Barbazul» de Javier Cercas

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Esta semana Culturamanía y El Libro en Blanco recomendamos «El castillo de Barbazul», de Javier Cercas, donde los lectores volveremos a encontrarnos con Melchor Marín, el personaje que descubrimos en «Independencia», que esta vez tendrá que enfrentarse al peor de sustemores: la desaparición de su hija.

Años después de lo ocurrido en Independencia, Melchor Marín ya no espolicía: trabaja como bibliotecario y vive con su hija Cosette,convertida en una adolescente. Un día, Cosette descubre que su padre leha ocultado cómo murió su madre, y este hecho la confunde y la subleva.

Poco después parte de vacaciones a Mallorca, pero no regresa; tampoco contesta los mensajes ni las llamadas de Melchor, quien, convencido deque algo malo ha ocurrido, decide plantarse en la isla en busca de ella. A partir de aquí la novela se adentra en un laberinto absorbente, a la vez siniestro y luminoso, donde Melchor descubre que los seres humanos somos capaces de lo peor, pero también de lo mejor: que vivimos rodeados de violencia, mentiras, abusos de poder y cobardía, pero que también hay gente capaz de jugárselo todo por una causa justa. Astuta y felizmente disfrazada de novela de aventuras, El castillo de Barbazul acaba de desenmascarar las novelas de la Terra Alta como lo queson: el proyecto literario más ambicioso de Javier Cercas.

Compartimos un pequeño fragmento de la novela:

<<Poco después de que su padre abandonara la costumbre de leerle novelaspor las noches -la última, Los miserables-, ambos pasaron un fin desemana en Barcelona, en el piso heredado de Vivales. Llegaron comosiempre el viernes por la noche y al día siguiente se levantaron tarde,dieron una vuelta por la Rambla y luego se acercaron al locutorio del Francés en el barrio del Raval. Lo encontraron cerrado. Preguntaron alos vecinos, que les dijeron que el negocio llevaba semanas inactivo yque desconocían el paradero del dueño. Su padre no tenía el teléfono desu viejo amigo de la cárcel de Quatre Camins e ignoraba cuál era sudomicilio en Barcelona, suponiendo que no se hubiera mudado, así es quese resignó a la desaparición del Francés, y por la noche, mientras losdos cenaban en una pizzería, él dijo que aquella ciudad había dejado deser la suya y anunció que iba a poner en venta el piso que le había legado el picapleitos>>.

Javier Cercas nació en Ibahernando, Cáceres, en 1962. Su obra incluyelas novelas El móvil, El inquilino, El vientre de la ballena, Soldadosde Salamina, La velocidad de la luz, Anatomía de un instante, Las leyesde la frontera, El impostor, El monarca de las sombras, Terra alta,Independencia y El castillo de Barbazul. Sus libros han sido traducidosa más de treinta idiomas y obtenido los galardones más prestigiosos, entre muchos otros el Premio Nacional en España, el Foreign FictionPrize en Reino Unido, el Mondello en Italia, el Malraux en Francia, elde la Crítica en Chile, el Correntes d’Escritas en Portugal, el Athens European Prize for Literature en Grecia, el Taofen en China o el Premioa la Mejor Novela Europea que otorga el Parlamento Europeo.

El libro en blancoC/ Juan Pablo II, 35 Santa Cruz de Tenerife www.libroenblanco.es

Mario Rubio: “La gente tiene auténticas cámaras en su bolsillo y no explora sus opciones”

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Mario Rubio es un fotógrafo que será recordado por sus fotografías nocturnas. Nos ofrece estas respuestas desde Islandia, uno de los lugares que le ha robado el corazón, auroras boreales incluidas. Lleva años en esto y ha conseguido diversificar su actividad en la profesión dando cursos, haciendo tours fotográficos, realizando podcast o hablando desde un atril en congresos como el que empieza este lunes en el Teatro Leal de La laguna, la 2ª edición del Congreso Audiovisual y Digital de Canarias. De esta diversificación se deduce en cierto modo que confirme mediante esta entrevista que sí se puede vivir de la fotografía, pero según él, “poniendo mucho corazón y pasión y teniendo mucha energía para hacerlo”

  • ¿Cómo empezaste en la fotografía y cómo te decantaste hacia la fotografía nocturna?

Pues básicamente mi pasión por la fotografía se la debo a mi tío Lorenzo quien, aunque no lo creas, me asustaba con el flash de su cámara, hace de esto cerca de 40 años. Haberme decantado por la fotografía nocturna sin embargo, creo que guarda relación con mi juventud ya que la pasé muy ligado a la noche trabajando en locales de ocio nocturno como Dj.

  • Lo de la fotografía, ¿fue una profesión que te buscó a ti o al revés?

Sin duda me buscó a mí. Nunca tuve el objetivo de dedicarme a la fotografía pero cuando me quise dar cuenta, todo fluía para ganarme la vida con mi pasión. Fue una suerte que trabajo y pasión confluyeran, ya que desde hace años me dedico a lo que quiero, siendo mi propio jefe y organizando mi vida según mi propio criterio.

  • ¿La clave de la fotografía nocturna es un buen fotógrafo o la inversión en los mejores artilugios (equipos, cámaras, trípodes, lentes, objetivos…)

Sin duda es el indio el que mata y no la flecha. He visto fotógrafos con equipos mediocres hacer muchas mejores fotografías que fotógrafos o pseudo fotógrafos con equipos caros que no saben cómo funcionan los principios de este noble arte.

  • Escribiste un libro, muy motivador, titulado «Cómo vivir de la fotografía». Dinos unas cuantas claves importantes para los que empiezan en el sector. 

Pues te lo resumiría con: pon pasión a lo que haces, sal de tu zona de confort y contrata a gente más inteligente que tú.

  • ¿Cuál es el paisaje que más te ha cautivado para hacer fotografía nocturna y por qué?, (aunque sabemos que este tipo de preguntas son complicadas para elegir uno ante tantos que habrás degustado) 

Quizás Islandia que es donde estoy ahora mismo. Un país que te lo da y te lo quita todo en minutos. Tiempo inestable pero cielos de ensueño.

  • ¿Nunca te interesó el fotoperiodismo, el cubrir la información en el día a día mediante imágenes?

Sí y no. Hubo un momento cuando recorrí España entera en el que me sentía como un foto periodista que documentaba el patrimonio olvidado. Sobre la actualidad, nunca lo he hecho aunque reconozco que me hubiese encantado dedicarme a ello. Sin ir más lejos, soy un fiel admirador de Emilio Morenatti (uno de los integrantes del cartel de CADEC 2022).

  • ¿Qué se aprenderá, si podemos hacer una síntesis, en el taller que diriges en Tenerife el jueves, Dirección de Fotografía Nocturna?

Pues la técnica necesaria para hacer fotografías nocturnas. Una buena dosis de inspiración y, sobre todo, ser autónomo para afrontar cualquier situación de fotografía con poca luz que se pueda dar.

  • Uno de los ponentes de CADEC (no te diré quién..) dice que en fotografía siempre se está al borde de caer en el precipicio en materia económica, refiriéndose a que no es una profesión muy estable. ¿Qué opina alguien como tú que ha diversificado tanto en este ámbito profesional?

Yo creo que la fotografía da para vivir de sobra pero tienen que darse varios condicionantes ajenos, curiosamente, a la propia fotografía. Uno, saber vender tus productos y dos, tener fuerza para hacerlo. En la masterclass del Teatro Leal (miércoles 16, a las 10:00, con Emprendimiento en el mundo de la fotografía) hablaré largo y tendido sobre esto.

  • ¿Cuántos alumnos habrán pasado por tus nociones para aprender a sacar fotos? 

Miles. Son 15 años haciendo esto y, la verdad, imposible de calcular pero lo disfruto como el primer día.

  • ¿Qué te parece el exacerbado culto a la fotografía que existe en la sociedad gracias a aplicaciones como Instagram? 

Pues muy bien la verdad. Es cierto que la democratización de la fotografía está haciendo que no leamos a los clásicos, que no ahondemos en proyectos de autor y que solo busquemos la foto bonita. De todos modos, prefiero que la gente haga fotos aunque no conozca lo dicho anteriormente a que no las haga.

  • Dinos un par de trucos infalibles para hacer una buena foto desde un móvil. ¿o no existe una buena foto desde un móvil? (Pregunta trampa. Responde al gusto).

Que lo que quieras fotografiar sea realmente lo que se ve en tu fotografía y no haya que intuirlo y que explores todas las opciones que el teléfono te ofrece. La gente tiene auténticas cámaras de fotos en su bolsillo y ni lo sabe ni lo explora.

  • Mándanos una fotografía que haya tenido muchos muchos “likes” en tus redes.

Información del evento:

El documental «El profesor Bachmann y su clase» llega a Filmin el 18 de marzo

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«El profesor Bachmann y su clase»: La autoestima y el respeto antes que el Teorema de Pitágoras

Maria Speth ganó el Premio Especial del Jurado del Festival de Berlín gracias a este monumento a la educación que retrata la relación entre un singular maestro y sus alumnos.

Filmin estrena el próximo viernes 18 de marzo, en exclusiva en España, el documental «El profesor Bachmann y su clase«, ganador del Premio Especial del Jurado y el Premio del Público en el Festival de Berlín, nominado en los Premios del Cine Europeo y ganador del premio al Mejor Documental en los Premios del Cine Alemán. Dirigida por la alemana Maria Speth, la película retrata cómo los métodos poco convencionales de un profesor de primaria convergen con las complejas realidades sociales y culturales del pueblo industrial en el que se encuentran sus alumnos.

La mayoría de los alumnos vienen de familias obreras, independientemente de sus raíces turcas, rusas, búlgaras o alemanas, apunta Speth. Podría decirse que tienen vidas precarias, sus oportunidades de avanzar a nivel educativo y social son muy limitadas. (…) Pero el profesor Bachmann consigue construir un vínculo personal y emocional con sus alumnos, sin tabús ni prejuicios. Convierte la clase en un espacio abierto, despojado de miedos, en el cual sus alumnos se sienten seguros, se muestran como son y evolucionan.

«El profesor Bachmann y su clase», de 217 minutos, ha sido calificado como uno de los documentales de la temporada por su carácter «inspirador y conmovedor», así como por su «paciencia y delicadeza».

★ ★ ★ ★ ★
Una de las películas más esperanzadoras del año (…) Una profunda defensa del multiculturalismo.

—   IndieWire

★ ★ ★ ★ ★
Monumental y diáfano documental.

—   El Mundo

★ ★ ★ ★ ★
Un documental muy tierno e inteligente que merece todos los elogios posibles.

—   CIneuropa

The Batman: Música diegética, cultura de club y drogas. Por Jonathan Medina

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En el presente artículo desgranaremos el uso de música diegetica en el film, es decir, música ya producida que no pertenece a la BSO y que forma parte de la narracion (por ejemplo, Something In The Way de Nirvana no está incluida al tratarse de música extradiegetica). También analizaremos la representación de la cultura de club y las drogas en el susodicho film.

La ultima obra de autor de Matt Reeves (si, es cine de superhéroes, pero también de autor; a diferencia de otras producciones dentro del género, aquí hay una personalidad detrás y no un mero asalariado bajo las directrices de una major) y nueva reinterpretación de un personaje, Batman, con más de 80 años de historia, apuesta por la adultez y el verismo sin por ello traicionar la esencia del personaje ni sus icónicas señas de identidad.

Es habitual en el género dotar de leitmotiv al héroe y villano/s desde la BSO. En el caso de Riddler, posee un leitmotiv propio que podemos escuchar como parte de la narración y que también tiene eco reinterpretado dentro de la BSO, se trata del Ave María de Franz Schubert, que dota a sus acciones de un carácter trágico y a la vez irónico, estando ligado al propio origen del personaje. Escuchamos este en tres ocasiones:

1.- En la escena que abre el film, con el personaje observando a su primera victima a través de unos prismáticos y presumiblemente siendo reproducido en unos auriculares.

2.- En la escena de Batman y Gordon en el abandonado Orfanato Wayne, añadido al comercial electoral de Thomas Wayne reproducido por un proyector, editado por el propio Riddler.

3.- En la escena del interrogatorio entre Batman y Riddler en el Manicomio Arkham, donde Riddler directamente canta la letra en latín.

El uso de un leitmotiv musical autoconsciente dentro de la propia narracion, le confiere un empaque extraordinario al villano de la función.

Seguimos con la música diegetica, en este caso muy relacionada con la cultura de club. Hay que hacer hincapié en que por lo general la cultura de club suele estar representada de manera nefasta o directamente ridícula en la mayoría del cine que llega a salas comerciales (locales y selección musical muy alejados de lo que cualquier connoisseur con un mínimo de bagaje conoce), no es el caso de The Batman, aquí se nota que hay trabajo de documentación previo, desde el Club Iceberg regentado por el Pingüino, que en su diseño interior y ambiente bebe directamente de los clubes más míticos de Chicago (ciudad donde fue filmado gran parte del metraje), Detroit y Berlín (al punto de que casi parece un calco del Club Berghain de la ciudad alemana). Este nivel de documentación llega también a la música que se escucha dentro del club y que pasamos a enumerar:

  • Frisk de Patrick Topping & Kevin Saunderson
  • HOT 44 de Baauer
  • Darkroom de Peggy Gou
  • Dark de Alesso
  • Tesla de Corvad
  • Troop de Peggy Gou

Se agradece este nivel de verismo en propuestas destinadas a salas comerciales, que además ayuda a cimentar un universo creíble en el que sumergirse de lleno.

El verismo llega incluso a la forma en que son representadas las drogas, en este caso que nos ocupa, la droga Drop (gota), sustancia que asola las calles de Gotham y con un reconocible logo de gota sonriente que es incluso usado como mascara para delinquir. Si bien las drogas ya han formado parte de una u otra manera en anteriores encarnaciones del héroe al cine, el nivel de adultez, realismo y sordidez con que es tratada en The Batman es novedoso. Hablamos de su presentación en papel secante troquelado con el logo impreso en cada porción/dosis empapada en gotas de Drop, como si de LSD se tratase (llamado ‘Trip’ o tripi en jerga). Hablamos también de mostrar claramente sus efectos en los usuarios, con primeros planos donde somos testigos de pupilas dilatadas, sudoraciónes, nerviosismo, paranoia, etc.

Pero es que además las drogas alcanzan incluso a nuestro héroe, mostrando sus claroscuros y dicotomías morales. Hablamos de ese momento en el tramo final de la cinta en que el héroe cae exhausto por el impacto de todos los proyectiles que ha recibido su cuerpo y acude a la ayuda química para reponerse, presumiblemente Venom (veneno), sustancia dopante de sobra conocida por los lectores del comic y que abre las puertas, además de a los consabidos problemas morales y de adicción en futuribles secuelas… a la llegada de cierto villano.

En definitiva, por estos y otros muchos detalles de sobrada calidad de The Batman, podemos afirmar que si no es la encarnación al cine definitiva del personaje… se le acerca mucho.

The Batman, Hopper y la soledad del individuo. Por Ezequiel Herrera

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Hace unos días se estrenaba en los cines uno de los acontecimientos cinematográficos del año. Sin duda, el cruzado de la capa tiene una legión de fans, desde hace más de ochenta años, muy fiel y con ganas de ver la nueva versión del personaje.

The Batman no ha dejado indiferente a nadie; expertos de cine, público en general, e incluso a historiadores del arte. En este ámbito deseo detenerme para analizar la fotografía de Greig Fraser donde hay una clara influencia del pintor Edwar Hopper (1882-1967), coherente con el discurso que se da en toda la película: la soledad de un individuo puede crear héroes y villanos, todo depende del cruce de una línea muy fina llamada miedo. 

En esta versión de Gotham todo es oscuro, llueve, como si la ciudad no parara de llorar sus miserias. La tristeza invade cada plano de la película y ahoga toda esperanza en unos ciudadanos atemorizados. 

El espectador intuye que el terror de los ciudadanos tiene nombre y apellidos, Batman y Enigma. Y nada más lejos de la realidad. Tanto el primero como el segundo son la consecuencia de una ciudad podrida. Dos huérfanos que abrazan la soledad y la incomprensión de formas opuestas. Son ciudadanos de una ciudad que no habla. Solo grita en silencio a través de planos vacíos, no por ausencia de personas, sino por falta de comunicación entre ellas.

Es un “realismo americano” con una crítica sutil y cierto aire de misterio, propio del pintor ya citado. Decía Hopper lo siguiente: 

<<El gran arte es la expresión externa de una vida interior en el artista, y esta vida interior tendrá como resultado su visión personal del mundo>>

La visión personal del pintor americano no dista mucho de la del director Matt Reeves y su Batman. De hecho, tampoco se diferencia tanto de la versión del personaje de Frank Miller en el cómic Batman: Año Uno. 

Tanto en el cómic como en la película ya citada, llueve sin parar, para enfatizar esa idea de los personajes que Hopper introduce en sus cuadros, individuos sin alma, como en su obra “Noctámbulos” (1942)

En años de Segunda Guerra Mundial, hay una crisis de humanidad. En este lienzo los personajes no interactúan. Se evaden en la nada, dentro de una especie de pecera sin puerta, ahogados. Clientes y un camarero en medio de una ciudad vacía, oscura, sumergidos en sus propios pensamientos. Y el espectador colocado como un simple voyeur, porque todos lo somos.

Esta soledad corroe a un niño huérfano, cansado de la hipocresía social y política. Un tipo obsesionado con sus pensamientos en un bar cuya luz parece ser lo único iluminado en una ciudad oscura, al igual que en “Noctámbulos” de Hopper. 

Los contrastes de luces y sombras, con una técnica que aboga por el realismo, es apropiada para transmitir la pérdida de esperanza (algo que Batman rebate al final del filme, donde por fin ve la luz). Si bien somos voyeurs de Enigma y podemos incluso, a partir de un uso de la cámara espléndido y sutil, meternos en su cabeza, somos también el que está dentro de la pecera.

Somos el villano que intenta encontrarse en la incomprensión ante un mundo apático, caótico e injusto. Somos esos seres que aparentan tranquilidad en medio de la soledad, pero que en realidad, ansían explotar.

El ruido en los cuadros de Hopper es paradójicamente la ausencia de éste. Y este aspecto lo recoge muy bien The Batman donde todo parece tensión contenida, a punto de estallar.