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«Mujeres que miran al mar desnudas» – Ana Isabel Robles Santos | LEYENDO MIRADAS

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Las mujeres que miran al mar desnudas

escuchan los ecos ancestrales que les trae

memoria del agua,

mientras esperan que amaine la tormenta.

No les importa que el viento

                          -con sus agudas voces-

las despierte, lo escuchan en silencio

sabiéndose portadoras

de sus atávicos mensajes.

Las mujeres que miran al mar desnudas

han dejado sus ropas al borde del abismo

y muestran sin pudor su corazón.

Se saben destinadas a abrir sendas

en desiertos nunca antes transitados,

sus pies descalzos dejan huellas profundas

en la soledad de los enlutados.

Las mujeres que miran al mar desnudas

llevan en sus ojos la calma que llega

después de la tormenta;

de sus manos se desprende la luz

que ciega la necedad de las tinieblas.

Como pájaros flamígeros renacen

                              -vez tras vez-

de sus cenizas,

y en sus entrañas duerme un animal salvaje

presto a despertarse si huele la injusticia.

                                          Ana Robles

Reflexión sobre el poema

Mujeres que aún conservan la esperanza en que juntas pueden construir un mundo mejor.

Biografía de Ana Isabel Robles Santos

Trabajadora Social y poeta.

Ha publicados dos poemarios:

TRAVESÍA, editorial Escritura entre las Nubes, 2019, y Voces de Mujer de la editorial Cursiva Books, 2021.

También ha participado en varias antologías de poesía y relatos. Este poema figura en el segundo poemario.

Adrián Gómez opina sobre la película Destino a Brighton

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John Parker (Patrick Mcnamee) adolescente británico, emprende un viaje iniciático, tras el deceso de su progenitor, y en su moto Lambretta, hacia la playa de Brighton, lugar mítico donde los haya, por la famosa pelea entre mods y rockers de 1964. Su misión, esparcir las cenizas de su padre allí, y asistir al recital que ofrece el modfather por excelencia, Paul Weller, tras encontrar dos entradas en su parka. Por el camino se unen la alocada y rebelde Sascha Parchison, y el imberbe y disperso hijo de una pareja amiga, Max Boast, que sabe algo relacionado con una reyerta, donde tuvo algo que ver el padre de John, cumpliendo cuatro años de prisión.


David Green escribe y dirige una película sin pretensiones, que homenajea el revival mod, que se dio a finales de la década de los 70, con la aparición de bandas como The Jam, The Chords o, ya posteriormente, The Style Council (los primeros y los terceros, estirpe del omnipresente Weller). También se estrenó por esa época Quadrophenia (1979), verdadero título de culto con Phil Daniels o Sting, y adaptación cinematográfica de la ópera rock de los Who de 1973, que contaba (y muy bien) los hechos acontecidos diez años antes, con una ambientación, musical y escenografíca, de quitarse el sombrero, al margen de reflejar las inquietudes, dudas, y problemas (emocionales, familiares, laborales) de un joven mod, Jimmy, hilo conductor del reiato. Este film le rinde tributo en varias ocasiones (esa escena del callejón), aunque no llegue a la altura. Se trata de un soplo de aire fresco que ni molesta ni trasciende, pero se deja ver con agrado. Cameos de tótems como Gary «Mani» Mounfield (The Stone Roses, Primal Scream) o Patsy Kensit (Eight Wonder y, no por casualidad, protagonista de la película Principiantes), que, además, colabora en la producción del film. Representa un ejemplo más de la naturaleza y espontaneidad de ese nuevo cine británico que despega en los noventa (Transpotting, Full Monty, Tocando al viento, Velvet Goldmine, Billy Elliott..), aunque Green no es Danny Boyle o Todd Haynes. Ni siquiera se acerca a Frank Roddam o Julien Temple, pero, como muy bien dice el amigo David Making Time, melómano empedernido y experto en la materia, se trata de una Road movie más que entretenida. Si la ven en VOSE, no se pierdan con el acento mancuniano.


Atención al póster de This is England (casualidad?). Recomendable

Fotografía en portada: Cartel o escena, público y distribuido para su publicidad de la película

Analizamos la fotografía y efectos especiales de la película “The Batman”. Por Jesús Hernández

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Greig Fraser tiene gran parte de “culpa” de que a día de hoy se esté hablando muy bien de la nueva película del cómic de DC, Batman. El director fotográfico de origen australiano, nos ha dejado una serie de secuencias increíbles. No nos debería de sorprender como jugó con instantes impactantes, recordemos que Grei Fraser también trabajó para la gran película Dune o la serie de Star Wars, The Mandalorian.

The Batman ambientada en una Gotham donde predomina la oscuridad sobre las calles, incluso durante el día. Así trató Greig Fraser la película, encajándola en lo que para mí es un thriller psicológico, primeros planos, siempre enfocando la imagen a donde quería que el público mirara sin perder ni un solo detalle, borrando el resto del escenario, recordando así a muchas películas del clásico cine negro como “El tercer hombre (1949)”.

Mis tres escenas favoritas

Sin duda empiezo por la más impactante, cuando vemos al nuevo Batmóvil (con un toque al clásico coche terrorífico de la novela de Stephen King,Christine) en “The Batman” protagonizó uno de los momentos con más pasión dentro de la sala, cuando Batman (Robert Pattinson) comienza una persecución por la autopista a por el Pingüino (Colin Farrell), excelente juego de planos, acabando con una excelencia abrumadora.

Destacaría dos escenas más y que Greig Fraser seguramente pensó en retener sin pestañear a los seguidores del murciélago, sin duda la escena donde Batman (Robert Pattinson) se encuentra a los seguidores del Joker acabante de cometer un acto delictivo, esa imagen impactante del superhéroe saliendo tras la oscuridad y dando un auténtico recital de cachetadas a todo el grupo dio la bienvenida a lo que sería el ritmo de la película.

La escena de Batman (Robert Pattinson) más humano la vimos donde se ve al personaje caminando entre las aguas, con una bengala en la mano y con un grupo de personas siguiéndole entre la oscuridad para poder salvar sus vidas.

Efectos especiales

El equipo de efectos especiales de The Batman, está liderado por Matt Reeves, que recurrió al uso de StageCraft, es una revolucionaria tecnología que permite renderizar escenarios con los que es posible interactuar mediante grandes paredes LED que rodean a los personajes.

Película muy bien conseguida bajo los mejores efectos especiales, pero sin salirse de tono, como sí pasa con otras películas de superhéroes de otras franquicias…

¡Una película que no te puedes perder!

Fotografía en portada: Cartel o escena, público y distribuido para su publicidad de la película

Adrían Gómez opina sobre la película The Batman

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Film noir y con pinceladas de suspense/terror, Matt Reeves (Monstruoso, Déjame entrar, El amanecer y La Guerra del planeta de los simios) recoge el testigo de Burton, Schumacher, Nolan y Snyder, y ofrece tres horas de Detective Cómics. Esto es, el señor de la noche recupera el tono primigenio de la creación de Bob Kane y Bill Finger, de los 40-50, trasladándolo al siglo 21, con ecos Fincherianos (Seven, sobre todo), reminiscencias de Blade Runner, Watchmen o Dark City y… si. Cierto seguidismo por la estela del Caballero Oscuro, pautada por el cineasta británico, citado en tercer lugar. Una atmósfera malsana, de una Gotham que se pudre por dentro, donde la integridad de políticos, médicos o supuestos filántropos queda en entredicho, y dónde ha nacido una rata alada (solvente Robert Pattinson) para poner las cosas en su sitio. Voz en off, femme fatale (justita Zoe Kravitz), y conexiones gangsteriles varias, como Carmine Falcone ( correcto, como siempre, John Turturro) y, sobre todo, un inmenso Pingüino (Colin Farrell, en el límite del exceso desbordante de Al Pacino en Dick Tracy, o Robert De Niro en Los intocables), protagonista de alguno de los highlights de la película (esa persecución en coche y posterior interrogatorio). Entre medias, un breve pero efectivo Alfred Pennyworth (Andy Serkis), empeñado en recordar el legado de los Wayne, y un teniente Gordon (eficiente Jeffrey Wright), fiel sidequick del héroe, en ésta aventura. El enigma del murciélago?. Un soberbio Paul Danno (quién ya nos demostró lo inquietante que puede ser en Prisioneros) dando vida al villano con dicho nombre, mcguffin de la trama, y detonante del arranque y del clímax.

Este «Batman año tres» (el cruzado de la capa lleva en activo dos años) bebe de sagas comiqueras como Tierra de Nadie o El largo Halloween. De hecho, el film se inicia en esa fecha, con una sórdida presentación del personaje: una violenta escena, donde un grupo de vándalos maquillados ¿acólitos del Joker de Phoenix? agreden y graban por el móvil sus fechorías. Esto, y el despliegue de pistas por pendrive o la página del Enigma (con followers igual de enfermos que él), exponen ( inédito en la franquicia) uno de los grandes males de la sociedad actual; la dependencia y el mal uso de la tecnología cotidiana, rampa de lanzamiento de conductas deshumanizadas, como bien se muestra en la cinta. La venganza disfrazada de justicia (y viceversa) el amor felino, fugaz e imposible, y el origen de las especies (en sentido literal y figurado) desembocan en un caos, involuntaria parábola de la situación bélica que nos azota éstos días…ese Batman colaborando en el rescate de víctimas inocentes, daños colaterales de la cruzada de un enfermo, huérfano de moral y de empatía, convencido de reestablecer el orden, partiendo de cero, de manera explosiva. Y es precisamente, esa dualidad, esa dicotomía, la que envuelve a los principales personajes protagonistas. Entre aguas se mueven, siempre en la línea que separa al bien del mal, definiéndose (y dudando) siempre de sus propios actos.

De los aspectos técnicos dará buena cuenta el compañero Jesús Hernández. Ésta semana habrá aportaciones de muchos amigos, que nos darán su visión, impresiones y reflexiones sobre el icono pop.


Atención al final… Nos vemos en Arkham!

Fotografía en portada: Cartel o escena, público y distribuido para su publicidad de la película

El libro de la semana recomendado por El Libro en Blanco y Culturamanía es «Agua. Una biografía» de Giulio Boccaletti

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Esta semana Culturamanía y El Libro en Blanco recomendamos: «Agua. Una biografía», de Giulio Boccaletti, una épica historia de la civilización a través del uso del agua.

La forma en que nos hemos relacionado con el agua ha determinado nuestra evolución social. Las primeras civilizaciones de agricultores sedentarios en las fértiles riberas de los ríos Nilo, Tigris y Éufrates marcaron el punto de partida de este viaje a lo largo de los milenios y
los continentes. El paso a la irrigación propiciado por los cambios en el nivel del mar, dio lugar a una explosión demográfica y a cambios estructurales que se dejarían sentir a lo largo de los siglos. En Grecia, por ejemplo, la propiedad comunal de los pozos sentó las bases de la democracia; en Roma, el sistema hidráulico dio lugar a sistemas de tributación; y el mundo moderno tal y como lo conocemos nació con la creación de un marco jurídico para el desarrollo de infraestructuras hídricas.


Giulio Boccaletti, experto internacional en la gestión de los recursos naturales y sostenibilidad, nos ofrece un relato épico que combina la historia social y medioambiental a lo largo de los siglos y que nos demuestra de qué manera el agua, y su gestión, ha dado forma a la civilización humana.


«Agua» es una historia extraordinaria que amplía nuestro conocimiento sobre nuestra relación, y dependencia, con el oro líquido del planeta en un momento en el que la seguridad hídrica es una de las principales asignaturas pendientes.

Compartimos un pequeño fragmento del libro:
<<En la mitad de la Primera Guerra Mundial, en octubre de 1917, los bolcheviques de Lenin habían orquestado un golpe de Estado y Rusia se sumió en una larga y sangrienta guerra civil. Valadímir Ilich Uliánov, Lenin, junto a León Trotski, inició un proyecto de ingeniería social
planificado centralizadamente de proporciones sin precedentes. La mayor parte del proyecto estaba construida sobre el agua. Lenin era un radical cuyos sueños se parecía más a los de Vera Pávlovna que a los de Marx. Trotski y él no perseguían un plan marxista ortodoxo. Por el contrario, se inspiraban en las tendencias totalitarias que eran cada vez más comunes en Europa.


El esfuerzo de guerra alemán, en particular, fascinaba a Lenin. Había demostrado cómo el capitalismo de libre mercado podía evolucionar hacia un monopolio capitalista de Estado para superar al gobierno burgués. La Alemania en tiempos de guerra era el arquetipo de la economía socializada que tenía en mente, una economía dirigida combinada con un
taylorismo extremo, una teoría de la gestión científica centrada en la eficacia económica. Lenin cría que u una ruptura con la historia solo era posible mediante una planificación científica y técnica centralizada. Los que no lo entendían, o no podían entenderlo, deberían
ser educados para aceptarlo. Fue el nacimiento de la vanguardia revolucionaria y del Estado de partido único>>.

Giulio Boccaletti es un experto en seguridad de recursos naturales y sostenibilidad medioambiental con gran reconocimiento a nivel internacional. Es investigador asociado honorífico de la Smith School of Enterprise and the Environment, de la Universidad de Oxford. Formado como físico y científico climático, se doctoró en la Universidad de Princeton, donde fue miembro del NASA Earth Systems Science. Ha sido científico investigador del MIT y fue socio de McKinsey & Company, donde estuvo a la cabeza de la consultoría de Sostenibilidad y Productividad de los Recursos, así como jefe de estrategias y embajador internacional
del agua para The Nature Conservancy, una de las organizaciones medioambientales más importantes del mundo. Suele escribir sobre temas medioambientales para medios de comunicación, incluidos Project Syndicate y The Guardian, y es un colaborador experto del Foro Económico Mundial. Su trabajo sobre el agua ha aparecido en la serie documental
«H2O: The Molecule That Made Us».

El libro en blanco – C/ Juan Pablo II, 35
Santa Cruz de Tenerife
www.libroenblanco.es

Crítica: Las ilusiones perdidas. Por Luis Batméndez

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Dir: Xavier Gianolli Int. principal: Benjamin Voison. Completan el reparto principal Cécile DeFrance, Vincent Lacoste, Salomé Dewaels, Jeanne Balibar, el joven cineasta canadiense Xavier Dolan y el veterano actor francés Gérard Depardieu (que a todas estas hace unos años interpretó a Balzac en un film sobre su vida).

Excelente adaptación de corte clásico de esta obra magna de Balzac que pertenece a esa agrupación de novelas que escribió dicho autor y que lleva como nombre ‘La comedia humana’.

Una magnífica puesta en escena junto a una serie de destacadas interpretaciones realzan una de las piezas cumbres de la literatura francesa en la que quedan retratados, dentro del marco de un agitado parisino sXIX, las clases sociales y las eclécticas y a menudo tensas relaciones humanas, el mundo artístico frente al repugnante sector de la crítica, y el funcionamiento del entonces emergente sector de la industria periodística.

La historia en sí mezcla drama con comedia y está dotada de una alta carga de crítica social que sigue teniendo validez en el mundo actual en el que nos encontramos. Y luego, a través de las vivencias del personaje principal, Lucien, que procede de Angouleme y se halla ilusionado por la posibilidad de poder triunfar artísticamente en la capital francesa, vemos cómo se refleja esa experiencia mística de atravesar «el cielo y el infierno» de la que hablaba el influyente teólogo sueco Swedenborg.

Todo esto y más ha conseguido exponer de forma muy meritoria en su film Xavier Giannoli, por lo que su visionado he de decir resulta ser más que recomendable.

Nota: el film cuenta con ni más ni menos que 15 nominaciones a los premios César del cine francés.

Fotografía en portada: Cartel o escena, público y distribuido para su publicidad de la película

No sin mi BSO: «CODA: Los sonidos del silencio». Por Carmen Pérez

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INFORMACIÓN DISCOGRÁFICA

Compositora: Marius De Vries

Sello:  Republic Records

Duración: 45 min. 3 seg

INFORMACIÓN DE LA PELÍCULA 

Título original: CODA

Director: Sian Heder

Nacionalidad: EE UU

Año: 2021

Hay momentos en nuestra vida que necesitamos parar, descansar, tomarnos un respiro. ¡Qué vida está, tan complicada a veces! 

Ya se habrán dado cuenta que no soy una analista de bandas sonoras, ni lo pretendo ser, eso se lo dejo para los profesionales en la materia, sólo plasmo lo que siento cuando escucho sus temas, por qué al final para que, si no está concebida la música, para hacernos sentir, vibrar, desconectar, acompañarnos en nuestros momentos de vida. Lo que les acabo de contar tiene ahora su explicación con la siguiente pregunta. ¿Qué hacer cuando por circunstancias especiales varias personas dependen de ti? Una recomendación sería buscar una válvula de escape. Eso es lo que hace Ruby, la protagonista del largometraje de la bso elegida en esta ocasión. 

Ruby (Emilia Jones) es la hija de una familia de sordos, pero ella en cambio sí oye, lo que permite que sus familiares se comuniquen con el mundo. Su vida es agotadora, estudia en el instituto, y se levanta temprano para faenar con su padre y su hermano. Decide apuntarse al coro del instituto y entonces es donde descubre gracias a su profesor de música que tiene más talento de lo que creía. Ahora viene lo difícil tiene que lograr que su ausencia afecte lo menos posible al día a día de la vida familiar, quienes no comprenden el talento de su hija ya que ellos no pueden oír. Hasta aquí puedo leer, lo que si les puedo decir es que, a pesar de lo previsible que nos pueda parecer la historia desde el principio, su directora Sian Heber consigue que eso nos de igual, porque con su guion y el talento de sus actores logra ganarnos hasta el final. Además, que necesarias son a veces estás películas para desconectar de este mundo tan incierto.

Eso es lo que me pasa cuando escucho los temas de este álbum, me transmite desconexión, la sensación que puedes conseguir todo lo que te propongas. Dirán, ¿cómo es que una banda sonora te puede transmitir ese sentimiento? La respuesta resulta ser muy sencilla, se trata de imaginación. La música que encontramos aquí te ayuda a dejar fluir tus pensamientos de una forma positiva y optimista. Les animo a que lo prueben, donde quieran y como quieran.

La banda sonora de CODAes una obra de Marius de Vries, que también incluye temas clásicos de Etta James, The Clash, Marvin Gaye & Tammi Terrell. Como, por ejemplo, el arreglo coral de “Starman” de David Bowie. Aquí la banda sonora es más necesaria que nunca, porque a través de las canciones interpretadas junto al coro, la protagonista puede reflejar como se siente en este mundo. En cuanto, a la composición de Marius, decir que crea un ambiente de paz, armonioso, encantador, que nos hace soñar, pensar que si eres perseverante lo puedes lograr.

Datos curiosos de esta película, CODA es un acrónimo que en inglés significa “Child Of Dead Adults”, traducido como hija de adultos sordos. Su directora y guionista, Sian Heder, ha manifestado en alguna entrevista, que encuentra un paralelismo exacto entre la vida de los hijos de sordos, que viven distintas realidades dentro y fuera de casa, y de los descendientes de primera generación de inmigrantes. Según ella, su padre que es húngaro, escapó de crío de su país durante la Segunda Guerra Mundial sin nada, no entendía algunas costumbres estadounidenses y desde luego no se parecía en nada a los padres de sus amigos, como le sucede a los protagonistas de su guion por otras circunstancias especiales. Tiene tres nominaciones a los Oscar, a mejor película del año, mejor guion adaptado y mejor interpretación para el actor secundario Troy Kotsur.

Sólo me queda ponerme los auriculares de nuevo y animarles a que se dejen llevar por esta banda sonora. La vida con música se siente mejor.

El compositor

Productor musical y compositor inglés nacido en Londres, en 1961. La carrera musical de Marius de Vries comenzó en la década de 1980 como tecladista en la banda de pop-soul The Blow Monkeys. Desde entonces, ha escrito y producido para una amplia variedad de estilos y géneros, incluidos Madonna, Björk, Rufus Wainwright, Neil Finn, Annie Lennox, Bebel Gilberto, David Gray, PJ Harvey, U2, Massive Attack y Josh Groban . En 2010 trabajó para Universal Records en el segundo álbum de la cantante china Sa Dingding, Harmony, que fue grabado en Beijing y mezclado en Londres.

La carrera de De Vrie como compositor de películas comenzó en 1996 trabajando con Nellee Hooper y Craig Armstrong en la banda sonora de Romeo y Julieta, por la que recibió el premio BAFTA. Cinco años después recibió su segundo premio BAFTA, una nominación al Grammy y otros premios por Moulin Rouge. Junto con Henry Jackman, John Murphy e Ilan Eshkeri, de Vries compuso principalmente piezas modernas para la música de cine de Kick-Ass en ocho meses en 2009. En 2010, de Vries trabajó en la banda sonora y la música de la película de acción y fantasía Sucker Punch de Zack Snyder. De Vries trabajó con Andrew Lloyd Webber en varios musicales. En 2004 coprodujo el álbum de Bombay Dreams. También se encargó de la producción y el trabajo orquestal de la secuela de Phantom of the Opera, Love Never Dies. En 2016 trabajó en La La Land como Productor Ejecutivo Musical y director Piloto.

Adrián Gómez opina sobre el documental «Crock of Gold: bebiendo con Shane MacGowan»

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Feliz recuperación de un Rockumental modélico, presentado en el festival de San Sebastián, con presencia de Johnny Depp, su productor, es una radiografía excelente de su peculiar protagonista. Un poeta a contracorriente, que reivindica, durante todo el metraje, la tradición y la herencia irlandesa, ocupando la primera mitad, un orgullo de estirpe y el rechazo al imperialismo inglés, sin pelos en la lengua. El despertar musical con Hendrix o la Creedence Clearwater revival, sus primeros escarceos con las drogas o la explosión-epifania con los Sex Pistols o The Clash. Con la inspiración etílica como bandera, Mcgowan defenestra a Yeats y defiende a Joyce. Ensalza la fealdad como herramienta, y razona el folk irlandés como instrumento Punk de comunicación. Su padre y su hermana, su mujer, Victoria, Bobby Gillespie (Primal Scream) o el propio Depp se entrevistan con él, siempre bien servido, con una copa en la mano. The Pogues en directo, excelente material de archivo audiovisual (atención a la aparición de Sid Vicious o Joe Strummer), y la buena mano de su director Julien Temple (El gran timo del R,N,R, Principiantes, Rolling Stones at The Max, La mugre y la furia, Strummer) elevan la categoría de un documento esencial, al margen de melomanias o militancias rockeras.

No se le caen los anillos al cargar contra sus paisanos Bob Geldof o Elvis Costello, y el emotivo final, con ese concierto homenaje de 60 aniversario, con Depp, Gillespie, Sinead, o Connor, Bono o un visiblemente emocionado Nick Cave, con quién interpreta Summer of Siam, son algunas de las perlas que atesora esta olla de oro, mucho más que un cuento de hadas en Nueva York. Sírvanse la mejor pinta y a disfrutar

Fotografía en portada: Cartel o escena, público y distribuido para su publicidad de la película

El libro de la semana recomendado por El Libro en Blanco y Culturamanía es «Los nombres prestados» de Alexis Ravelo

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Esta semana Culturamanía y El Libro en Blanco recomendamos: «Los nombres prestados», de Alexis Ravelo; una novela que le ha merecido el Premio de Novela Café Gijón 2021. Ambientada a mediados de los años ochenta, aborda temas como el perdón, la redención y la verdad.

Tomás Laguna podría perfectamente ser un corredor de seguros jubilado que ha llegado a Nidocuervo para disfrutar con tranquilidad de su retiro en compañía de su perro Roco. Y Marta Ferrer podría pasar por una traductora que ha encontrado en el pueblo el sitio ideal para vivir en paz con su hijo Abel. Pero lo cierto es que ambos son verdugos insomnes llegados a ese rincón del mundo con nombres prestados, fingiendo que no son quienes hasta hace poco han sido. Sin embargo, el equilibrio entre la realidad y la ficción que cada uno ha elegido para sí es tan frágil que sucesos tan fortuitos como una tormenta o la elección de una foto para la portada de un periódico resucitarán los fantasmas del pasado, devolviendo a sus vidas una violencia que esperaban haber dejado atrás para siempre.


Situada a mediados de los años ochenta del siglo XX, Los nombres prestados es una historia de acción y suspense, un wéstern moderno, una novela negra que funciona también como una alegoría que indaga en las causas y las consecuencias de la violencia política, en la vinculación entre víctimas y verdugos, en las obligadas paradas que habrá de hacer
quien recorra el tortuoso camino hacia la redención.

Compartimos un pequeño fragmento de la novela:
<<Laguna volvió al todoterreno, acomodó a Roco en la parte de atrás y arrancó para volverse a casa. Se lo había pensado mucho antes de decidir darle a Sebas el paradero de Bermejo y Cruz. Su principal preocupación en ese sentido era que ellos hablasen acerca de Maru, que contaran que ella seguía en el país, que vivía en Nidocuervo. Pero acabó entendiendo
que lo más importante era quitarlos de en medio, eliminarlos de la ecuación, porque, aunque esta vez no lo consiguiesen, mientras estuviesen operativos, continuarían enviando a un comando tras otro hasta que al fin alguno de ellos acabara cumpliendo con su cometido. Por
eso determinó que era mejor no dejar sueltos aquellos cabos, que eran largos y podían enredarse en demasiados lugares imprevistos. Pensando en esto, salió de San Expósito y comenzó el camino de ascenso. A su izquierda tenía el barranco de las Lágrimas. Allí, en algún lugar oculto entre el terreno abrupto y la vegetación, junto a su ciclomotor robado, estaría el cadáver del camarada Federico, comenzando ya a oler>>.

Alexis Ravelo nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1971. Cursó Filología Pura, al tiempo que asistió a talleres creativos impartidos por Mario Merlino, Augusto Monterroso y Alfredo Bryce Echenique. Dramaturgo, autor de varios libros de relatos y libros infantiles y juveniles, ha logrado hacerse un hueco en el panorama narrativo nacional con sus novelas negras, que han merecido diversos reconocimientos, entre ellos el prestigioso Premio Hammett a la mejor novela negra por «La estrategia del pequinés». Otras obras destacables del escritor grancanario son: «La otra vida de Ned Blackbird», de 2016; «Los milagros prohibidos», 2017; «La ceguera del cangrejo», 2018 y «Un tío con una bolsa en la cabeza», publicada en 2020.

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No sin mi BSO: No mires arriba. Por Carmen Pérez

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INFORMACIÓN DISCOGRÁFICA

Compositor: Britell, Nicholas

Sello: Republic

Duración: 57 minutos 

INFORMACIÓN DE LA PELÍCULA

Título original: Don’t Look Up

Director: Adam McKay

Nacionalidad: EE UU

Año: 2021

Mientras caminaba rumbo a mi casa me puse a dar vueltas de cuál sería la próxima banda sonora que elegiría para la sección, saque los auriculares del bolso y el impulso fue sentarme en un banco, y de esa manera poder centrarme en ese pensamiento. Pensé, que una buena opción era revisar las nominadas a los Oscar, es lo que hice.

Escuché dos de las nominadas, a la tercera, como se suele decir, fue la vencida. No diré cuál fueron las dos primeras, para no herir sensibilidades. Lo que, si diré que aquí empecé al revés, seguimos con el refranero, comencé la casa por el tejado. 

La ecuación resultó acertada, la escuché al completo y como un meteorito con rumbo fijo, sin escape, quise descubrir cada secuencia vinculada a los temas que había escuchado. 

Quizás lo que necesitaba en esos momentos era vitalidad, y la encontré en esta banda sonora. Una bso que te hace rebotar el corazón y por qué no, levantar un poquito más los pies del suelo. Un ritmo que me recuerda a esas películas de los sesenta con letras que se mueven, de colores intensos, que caen y bailan al ritmo de la música. Podemos mencionar aquí, al reconocido diseñador gráfico estadounidense Saul Bass.

Cuando hablamos de la otra música, que también disfrutamos en este álbum, la que hace meterte un poquito más en la trama, la que quiere conseguir ese suspense, pues lo logra, y encima transmite optimismo y emoción, uff cuanta falta nos hace. 

Es una banda sonora que no busca complicarse, sencilla, fugaz, que te acompaña en lo que quieras, porque no molesta. Además, de los temas compuestos por Nicholas Britell, podemos escuchar en el álbum canciones de otros artistas como Wu-Tang Clan, Allman Brothers, David Lee Roth, Bon Iver o la propia Ariana Grande con Kid Cudi, que tienen su papel en la película

Dicho esto, se preguntarán cuál fue la elegida, aunque a estas alturas no hace falta decirlo, ya lo habrán visto en el titulo de la reseña, pues igual es el sentimiento al terminar de escuchar la composición original de Britell, no importa el título de la película para la que está diseñada, es una banda sonora que se adapta perfectamente a este género cinematográfico, con un toque de sátira. No sé si les habrá pasado lo mismo que a mi cuando la visualizaron, no consigo encajar en mi cabeza las escenas de la película con la música.

El compositor

Britell, Nicholas compositor, pianista y productor nominado al Premio de la Academia Oscar, nacido en Nueva York (EE UU) el 17 de octubre de 1980, comenzó escribiendo música adicional para diversos filmes. En alguna entrevista ha confesado que en los años 90 escuchaba hip hop.

Entre sus grandes éxitos se encuentra el acompañamiento musical de la película Moonlight de Barry Jenkins, de 2016, así como de El vals de Beale Street, estrenada en 2018. Ambas BSO fueron nominadas a Mejor Banda Sonora Original en los Premios Oscar.

En 2019 es elegido Compositor de Cine del año por sus partituras para El vals de Beale Street y El vicio del poder Vice en los Premios World Soundtrack.

Un año más tarde lograría triunfar en la categoría Compositor de Televisión del año por la banda sonora, de Succession. También puso la música a la película de Disney Cruella.