domingo, mayo 26, 2024

Los programas sociales de Danza en Comunidad del Auditorio llegaron a 300 personas en cuatro meses

Los participantes, entre profesionales, escolares y usuarios de centros y asociaciones, oscilaron entre los 7 y los 70 años

Danza en Comunidad, programa del Área Social y Educativa del Auditorio de Tenerife, benefició a 300 personas en sus programas desarrollados ente abril y julio del presente año. Profesionales de distintos ámbitos, centros educativos y penitenciarios, organizaciones sin ánimo de lucro y asociaciones sociales conformaron los grupos con los que se ha trabajado bajo el lema Sensación sentida.

Danza en Comunidad desarrolló tres programas: Formación de formadores para Creación y Bienestar, Residencias de investigación y Relatoría transversal. En el primero participaron 22 personas a las que les interesaba profundizar y aprender técnicas y dinámicas provenientes de la danza para llevar a sus ámbitos profesionales, entre los que destacan psicología, pedagogía, trabajo social, atención sociosanitaria y educación social. Estas sesiones tuvieron lugar en tres sedes: la Escuela Municipal de Danza de Tacoronte, el Centro Cultural de El Portezuelo (Tegueste) y el Centro Ciudadano Francisco González Hernández de Tejina (La Laguna).

Las residencias de investigación se llevaron a cabo de mayo a julio en las aulas de los centros y en los espacios de colectivos. Participaron siete grupos diferentes procedentes del IES Punta Larga, el IES Las Galletas, el Conservatorio Superior de Música, Médicos del mundo (un grupo de educadores y otro de empoderamiento), la Asociación de Padres Orobal y el Centro Penitenciario de Tenerife, que suman 279 participantes más 21 educadores.

Cierra la temporada de Danza en Comunidad una relatoría transversal, que consiste en un proceso de construcción que establece las líneas básicas de las distintas narrativas. La observación sirvió como inspiración para construir, a través del diálogo, un discurso del cuerpo, del movimiento y de lo sensible. En este proceso, que comienza durante las sesiones y que termina ahora, se encajan todas las piezas de la relatoría para que pueda existir una conversación continua que siga abriendo la observación e inspiración de la Sensación sentida.

El lema de este año se refiere a una sensación corporal que llega por un trabajo de introspección y se manifiesta como imagen, textura, paisaje, forma, como un todo y que se puede ir desmenuzando. Esta óptica fue el punto de partida para el movimiento y las relaciones que se manifestaron durante las sesiones, en las que el lenguaje del cuerpo es fundamental. Las facilitadoras que encabezaron estos programas fueron Laura Marrero, Carmen Macías, Tania Pérez, Judith García y Dácil Baute.

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